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Escritos 1929-1940

porLBenLMD

 

De León Trotsky

Editorial: CEIP
Lugar de publicación: Buenos Aires
Fecha de publicación: Enero de 2001

 

No se trata en este caso de un libro, sino de seis, reunidos en un disco compacto. Cada uno de ellos compila textos del revolucionario ruso en períodos que van desde 1929, cuando es deportado a Turquía, hasta 1940, fecha en que será asesinado por agentes de Stalin en su residencia mexicana en Coyoacán. Materiales inhallables hoy y de interés no sólo para adeptos a esa corriente del pensamiento marxista, sino para estudiosos interesados en seguir paso a paso, a través de artículos periodísticos, cartas y pequeños ensayos, la historia que terminaría con el advenimiento del fascismo, la IIª Guerra Mundial y finalmente el derrumbe de la URSS. Algunos textos de importancia no están incluidos en esta compilación minuciosa. Otros dos libros –estos sí en el sentido tradicional de la palabra– publicados por la misma editorial (Escritos Latinoamericanos y compilación de materiales relativos a La Teoría de la Revolución Permanente), completan el cúmulo de escritos producidos, al margen de las obras mayores que dio a luz en ese período, por el controvertido fundador del Ejército Rojo.

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Transnacionalización y desnacionalización. Ensayos sobre el capitalismo contemporáneo

porLBenLMD

 

De Rafael Cervantes Martínez, Felipe Gil Chamizo, Roberto Regalado Alvarez, Rubén Zardoya Loureda

Editorial: Tribuna Latinoamericana
Cantidad de páginas: 240
Lugar de publicación: Buenos Aires
Fecha de publicación: Agosto de 2000

 

No abundaron en la última década textos como éste. Ante todo por el objetivo: “someter a una crítica científica la metamorfosis por la que atraviesa el imperialismo contemporáneo”. Luego por el método asumido para acometer la empresa: “no en la forma de generalidades abstractas, desligadas del objeto de investigación, sino como automovimiento de determinaciones objetivas del proceso que analizamos”. Finalmente, por la base filosófica que no temen explicitar: “la concepción materialista de la historia, su consustancial dialéctica materialista, la teoría económica y política de Marx y Engels y la teoría leninista del imperialismo”. Un rasgo distintivo adicional: los cuatro autores son cubanos, comprometidos con su país y con la elaboración y aplicación de las politicas del gobierno presidido por Fidel Castro.

Con tales bases, se proponen “callar y permitir al objeto contar su propia historia y revelar sus determinaciones lógicas e históricas esenciales”. Esto puede ser entendido como un acto de humildad de los autores. Pero al avanzar en el texto el lector descubrirá que es mucho más: es la plasmación de una concepción teórica según la cual no son los “principios” los que encuentran confirmación en los hechos, sino que son éstos los que dan forma y contenido a aquéllos. En otras palabras: los cuatro autores cubanos se proponen, además de lo que explicitan, utilizar y revalidar un marxismo olvidado, oculto o desconocido.

Además de los previsibles escozores que causará la reivindicación del materialismo dialéctico (en choque frontal con la moda que manipuló a Gramsci para encubrir una reivindicación del pensamiento idealista), este libro obligará a no pocos autores y comentaristas a replantear la utilización de términos y conceptos tan habituales como “globalización”, “nuevo paradigma”, “posfordismo”… entre tantos otros. Pero lo más importante es que a lo largo de este ensayo se reinterpreta la historia reciente porque se debaten las causas de los grandes acontecimientos de la última década y, por lo mismo, se presenta la realidad actual bajo un prisma diametralmente opuesto al dominante en claustros y redacciones desde que se derrumbó el muro de Berlín.

El valor propedéutico de este texto, la interpretación que ofrece de la realidad económica mundial y su dinámica, superan por lejos las omisiones y limitaciones que, paradojalmente, constituyen a su vez un aliento para quienes pretenden -con prescindencia incluso de posicionamientos ideológicos- acometer el estudio científico y el debate riguroso del mundo actual.

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Cuentos escogidos

porLBenLMD

 

De Andrés Rivera

Editorial: Alfaguara
Cantidad de páginas: 334
Lugar de publicación: Buenos Aires
Fecha de publicación: Noviembre de 2000

 

Vacación: ausencia de ocupación y, por extensión, vacío. Tomar vacaciones equivale a ingresar en un intervalo vacuo. Hoy, primer verano del tercer milenio, en su vida corriente cada individuo está en el punto de mayor distanciamiento -o enajenación, si se prefiere- respecto de sí mismo, de quienes lo rodean y de la naturaleza. La inercia oculta ese estado. Fuera de ella -en vacaciones- otra fuerza comienza a operar, con efectos potencialmente riesgosos. Conscientemente elaboradas o no, hay respuestas para eludir ese peligro. Y así como con los calores del verano brotan desde la costa del mar programas televisivos con fórmulas que Kafka no habría atisbado en sus peores pesadillas, otros niveles de demanda se satisfacen con lo que se ha dado en llamar “libros de verano”.

Hay opciones. Es decir: hay esperanza. Hacia fines del año pasado aparecieron tres libros -en todo diferentes- que, por significativa coincidencia, libran un combate literario-filosófico precisamente contra la enajenación, contra la vaciedad de la vida sin objetivos humanos, contra la estupidez alimentada, contra el temor a bucear en las profundidades de la especie humana. Y a favor de la inteligencia, el coraje, la belleza.

Saramago no requiere presentación. Un premio Nobel lo llevó a la celebridad y su obra es difundida. Difícil dar a luz textos que sigan una línea ascendente después de El año de la muerte de Ricardo Reis, Historia del cerco de Lisboa, Todos los nombres, Ensayo sobre la ceguera o su impar El evangelio según Jesucristo. El autor portugués lo ha logrado. Más honda y consistente que La balsa de piedra (1999), La caverna, su última novela, es una pieza conmovedora por la fuerza de la denuncia -de la enajenación, claro, aunque no sólo-, el coraje de la búsqueda y disputa filosóficas, la tersura de una prosa a la vez clásica e innovadora, y por un rasgo que supera en esta obra sus propios antecedentes: casi sin respiro, Saramago tiene al lector preso de situaciones donde la intensidad de los sentimientos profundos se sobrepone a la atrapante narración. Cuando Cipriano Algor encuentra un perro sin dueño, o cuando tras un amago de discusión con su hija y las disculpas de ésta -una escena, como casi todo el libro, para llevar al teatro- responde “si estuviéramos menos tristes no hablaríamos de esta manera” –imposible reproducir tantos otros fragmentos- Saramago descuella en una empresa infrecuente: exponer una visión materialista (en sentido filosófico) del mundo a través de personajes de una calidez y una sensibilidad capaces de estremecer las manos que sostienen el libro. Sí: pese a la incuria de quienes han trasladado la alusión a la caverna de Platón como identificación con el filósofo griego, esta novela expone, en alto nivel literario, la visión inversa del mundo y del hombre.

Rivera, a quien tampoco es necesario presentar, entrega en este libro una selección de relatos. El autor consagrado por La revolución es un sueño eterno y celebrado luego por El amigo de Baudelaire, La sierva, El farmer, El verdugo en el umbral y Nada que perder, retoma en este volumen textos de obras anteriores como Una lectura de la historia, Mitteleuropa, La lenta velocidad del coraje y Preguntas. Su escritura es acaso la contracara de los otros dos autores aquí propuestos. Todo en él es economía y síntesis (“Las palabras son opacas. O dicen aquello que no se lee o desaparecen”, revela en Tránsitos, tal vez la más desgarrada de las nouvelles de este volumen). Sin embargo todo lo dicho acerca del escritor portugués vale para este argentino que tras su máscara de pesimismo (“Quien escribe vive en estado de insensatez. Quien hace la revolución también”) no ceja en su combate, explícito mediante situaciones y personajes directamente involucrados en la lucha social.

Thomas Mann, pese a ser también él un elegido por el Nobel, tal vez deba ser presentado, sobre todo a los jóvenes. Se trata de un autor portentoso; de vastísima erudición y espíritu exquisito, capaz de atrapar para siempre a quien supere la barrera inicial de un estilo (un gran estilo) riguroso y a la vez de ubérrimo y libérrimo vuelo. Imposible reseñar aquí sus innúmeros títulos, o siquiera éste, el primero de los cuatro volúmenes de Las historias de Jaacob, obra escrita en su madurez y reeditada ahora, tras una demora injustificable. Refiriéndose a individuos capaces de asumir las consecuencias de aquello que inste a “disidencia y rebelión”, Mann alude en esta obra a los “hombres de la incomodidad interior”.

Cada uno desde su estilo y su circunstancia, Mann, Rivera y Saramago son precisamente eso: “hombres de la incomodidad interior”. Para ese período del año donde el vacío puede cobrar sentido, nada mejor que recurrir a lo que aquella incomodidad gesta y alumbra cuando coincide con el talento.

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José y sus hermanos. Las historias de Jaacob

porLBenLMD

 

De Thomas Mann

Editorial: Ediciones B
Cantidad de páginas: 430
Lugar de publicación: Barcelona
Fecha de publicación: Junio de 2000

 

Vacación: ausencia de ocupación y, por extensión, vacío. Tomar vacaciones equivale a ingresar en un intervalo vacuo. Hoy, primer verano del tercer milenio, en su vida corriente cada individuo está en el punto de mayor distanciamiento -o enajenación, si se prefiere- respecto de sí mismo, de quienes lo rodean y de la naturaleza. La inercia oculta ese estado. Fuera de ella -en vacaciones- otra fuerza comienza a operar, con efectos potencialmente riesgosos. Conscientemente elaboradas o no, hay respuestas para eludir ese peligro. Y así como con los calores del verano brotan desde la costa del mar programas televisivos con fórmulas que Kafka no habría atisbado en sus peores pesadillas, otros niveles de demanda se satisfacen con lo que se ha dado en llamar “libros de verano”.

Hay opciones. Es decir: hay esperanza. Hacia fines del año pasado aparecieron tres libros -en todo diferentes- que, por significativa coincidencia, libran un combate literario-filosófico precisamente contra la enajenación, contra la vaciedad de la vida sin objetivos humanos, contra la estupidez alimentada, contra el temor a bucear en las profundidades de la especie humana. Y a favor de la inteligencia, el coraje, la belleza.

Saramago no requiere presentación. Un premio Nobel lo llevó a la celebridad y su obra es difundida. Difícil dar a luz textos que sigan una línea ascendente después de El año de la muerte de Ricardo Reis, Historia del cerco de Lisboa, Todos los nombres, Ensayo sobre la ceguera o su impar El evangelio según Jesucristo. El autor portugués lo ha logrado. Más honda y consistente que La balsa de piedra (1999), La caverna, su última novela, es una pieza conmovedora por la fuerza de la denuncia -de la enajenación, claro, aunque no sólo-, el coraje de la búsqueda y disputa filosóficas, la tersura de una prosa a la vez clásica e innovadora, y por un rasgo que supera en esta obra sus propios antecedentes: casi sin respiro, Saramago tiene al lector preso de situaciones donde la intensidad de los sentimientos profundos se sobrepone a la atrapante narración. Cuando Cipriano Algor encuentra un perro sin dueño, o cuando tras un amago de discusión con su hija y las disculpas de ésta -una escena, como casi todo el libro, para llevar al teatro- responde “si estuviéramos menos tristes no hablaríamos de esta manera” –imposible reproducir tantos otros fragmentos- Saramago descuella en una empresa infrecuente: exponer una visión materialista (en sentido filosófico) del mundo a través de personajes de una calidez y una sensibilidad capaces de estremecer las manos que sostienen el libro. Sí: pese a la incuria de quienes han trasladado la alusión a la caverna de Platón como identificación con el filósofo griego, esta novela expone, en alto nivel literario, la visión inversa del mundo y del hombre.

Rivera, a quien tampoco es necesario presentar, entrega en este libro una selección de relatos. El autor consagrado por La revolución es un sueño eterno y celebrado luego por El amigo de Baudelaire, La sierva, El farmer, El verdugo en el umbral y Nada que perder, retoma en este volumen textos de obras anteriores como Una lectura de la historia, Mitteleuropa, La lenta velocidad del coraje y Preguntas. Su escritura es acaso la contracara de los otros dos autores aquí propuestos. Todo en él es economía y síntesis (“Las palabras son opacas. O dicen aquello que no se lee o desaparecen”, revela en Tránsitos, tal vez la más desgarrada de las nouvelles de este volumen). Sin embargo todo lo dicho acerca del escritor portugués vale para este argentino que tras su máscara de pesimismo (“Quien escribe vive en estado de insensatez. Quien hace la revolución también”) no ceja en su combate, explícito mediante situaciones y personajes directamente involucrados en la lucha social.

Thomas Mann, pese a ser también él un elegido por el Nobel, tal vez deba ser presentado, sobre todo a los jóvenes. Se trata de un autor portentoso; de vastísima erudición y espíritu exquisito, capaz de atrapar para siempre a quien supere la barrera inicial de un estilo (un gran estilo) riguroso y a la vez de ubérrimo y libérrimo vuelo. Imposible reseñar aquí sus innúmeros títulos, o siquiera éste, el primero de los cuatro volúmenes de Las historias de Jaacob, obra escrita en su madurez y reeditada ahora, tras una demora injustificable. Refiriéndose a individuos capaces de asumir las consecuencias de aquello que inste a “disidencia y rebelión”, Mann alude en esta obra a los “hombres de la incomodidad interior”.

Cada uno desde su estilo y su circunstancia, Mann, Rivera y Saramago son precisamente eso: “hombres de la incomodidad interior”. Para ese período del año donde el vacío puede cobrar sentido, nada mejor que recurrir a lo que aquella incomodidad gesta y alumbra cuando coincide con el talento.

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Historia económica, política y social de la Argentina (1880–2000)

porLBenLMD

 

De Mario Rapoport y colaboradores

Editorial: Ediciones Macchi
Cantidad de páginas: 1148
Lugar de publicación: Buenos Aires
Fecha de publicación: Agosto de 2000

 

Sólo las ambiciones pequeñas son detestables. Y casi invariablemente hay logros de envergadura en las grandes. El profesor Mario Rapoport se propuso, nada menos, ofrecer una descripción interpretativa del acontecer económico, político y social entre 1880 y 2000 de un país tan difícilmente reductible a trazos gruesos como Argentina.

Eduardo Madrid (profesor de historia y licenciado en filosofía), Andrés Musacchio (licenciado en economía) y Ricardo Vicente (licenciado en sociología), acompañaron al autor en esta empresa, cuyo resultado es una referencia ineludible para universitarios y estudiosos de la realidad nacional.

Si bien el texto puede ser tomado como un manual de uso múltiple, su valor mayor reside en la posibilidad que ofrece de aprehender como conjunto inseparable el devenir argentino, precisamente en un momento en que los anuncios de fin de época reclaman el conocimiento objetivo y totalizador del pasado para comprender no sólo la complejidad del cuadro actual, sino sobre todo su dinámica.

Por regla general, desde hace demasiado tiempo la producción académica tiende a parcelar el saber. Si la abstracción (del latín tomar de) es imprescindible en el proceso de conocimiento, la verdad, como sostuvo Hegel, “es siempre concreta” (en el sentido etimológico que el filósofo alemán le daba al término). La economía es política, la historia es social, la política es la historia de una sociedad en su lucha por obtener y distribuir los bienes necesarios. Cualesquiera sean las objeciones y debates que pueda suscitar este trabajo, su mérito consiste en que asume como punto de partida esa necesidad de develar la concreción de la sociedad argentina. El esfuerzo sistemático de los autores es una conquista en esa tarea.

Como ejemplo de las objeciones posibles, se puede mostrar el siguiente párrafo: “El Partido Peronista se constituyó cuando Perón se encontraba en el ejercicio de su primer mandato presidencial. Su creación respondió a la necesidad de superar las rencillas internas entre los componentes del frente que lo respaldó en las elecciones presidenciales” (pág. 365). Aquí la extensión atenta contra la profundidad, la síntesis quita piezas fundamentales del acontecer real y la óptica de los autores como mínimo bloquea el conocimiento de un momento crucial. De hecho, el “partido peronista” (aunque con otro nombre) se formó cuando Perón, en su primer acto de gobierno, tras asumir el 25 de mayo de 1946, ordenó la disolución del Partido Laborista (un partido obrero, surgido de los sindicatos a partir del 17 de octubre de 1945 y que con sus solos votos ganó las elecciones en febrero del año siguiente), inició la persecución de sus dirigentes y la represión de todos quienes lucharon por impedir el aplastamiento del partido clave en el nacimiento del peronismo y a la vez menos conocido de la historia argentina.

Aunque ésta no sea la única objeción posible, este libro es una contribución valiosa y recomendable para quien intuya cuán necesario es hoy conocer la historia económica, social y política de Argentina.

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El corazón late a la izquierda

porLBenLMD

 

De Oskar Lafontaine

Editorial: Paidós
Cantidad de páginas: 260
Lugar de publicación: Barcelona
Fecha de publicación: Julio de 2000

 

Líder del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), el autor fue artífice de la victoria electoral que en 1998 llevó nuevamente al poder al partido más antiguo y poderoso de la socialdemocracia internacional. Nueve meses después de instalado el nuevo gobierno (y doce días antes de que la OTAN iniciara la guerra contra Yugoslavia), Oskar Lafontaine renunció a los dos cargos que ostentaba: la presidencia del SPD y el ministerio de Finanzas.

Este libro es la primera exposición pública de las causas de aquel resonante paso al costado. Político lúcido, cultivado y con amplia experiencia de aparato y de gobierno, Lafontaine esgrime definiciones netas: “Los socialdemócratas tienen la tarea política de amansar a un capitalismo feroz” y opciones estratégicas no menos claras: “Se trata de trazar y de imponer un modelo europeo de Estado social que supere al capitalismo anglosajón en la competición global entre sistemas”. La narración es franca, lineal y expone las luchas por el poder dentro y fuera del SPD. Pasada la euforia por la caída del muro y ante un nuevo lance electoral, Lafontaine vio llegada su hora: “había que proceder a la renovación de la imagen de esa vieja ñoña que era el SPD”. Para el presidente del partido es claro que “Los socialdemócratas sólo tienen la posibilidad de alcanzar mayorías políticas si representan los intereses de los trabajadores, los desocupados y los jubilados”. Con esto en vista, él y su equipo delinearon un programa electoral y, respaldados en los Jusos (juventud socialista) vencieron la resistencia interna. “Animados -afirma el autor, diciendo tal vez más de lo que se propone- nos dispusimos a seguir puliendo la imagen pública del partido. Para ello había que encontrar una buena agencia publicitaria”. La consiguieron y no repararon en medios: “gastamos mucho más dinero que nuestra contrincante, la CDU/CSU”, reconoce Lafontaine, además de informar que, para encarnar al candidato a canciller, Gerhard Schröder, contrataron al actor Michael Douglas. Tanto empeño tendría sus frutos. La victoria, sin embargo, sería la derrota de su gestor. El nuevo canciller desconoció el programa y de hecho aplicó la política contraria, es decir, la continuidad del llamado “neoliberalismo”. Vencido, Lafontaine renunció.

Un año después, con mesura no exenta de coraje, el autor denuncia el papel de la gran prensa; expone su opinión sobre la Tercera Vía: “el comunicado de Schröder y (el primer ministro inglés Anthony) Blair es una sarta de banalidades y de conceptos ambiguos, no sirve para un debate programático serio”; enfila certeros y filosísimos dardos contra el partido Verde y contra “la hipocresía de la izquierda intelectual”; esboza un programa económico de corte keynesiano y reivindica el papel de la socialdemocracia como alternativa histórica frente al “capitalismo anglosajón”. No está claro si con esta obra Lafontaine se limita a explicar su fracaso o vuelve al ruedo para enfrentar al SPD. En todo caso, el ministro de Finanzas derrocado por la lógica del Euro reconoce que “con la caída del antiguo sistema polar de izquierdas, no se acabó definitivamente la competencia mundial entre los sistemas”.

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Palabras clave. Un vocabulario de la cultura y la sociedad

porLBenLMD

 

De Raymond Williams

Editorial: Nueva Visión
Cantidad de páginas: 236
Lugar de publicación: Buenos Aires
Fecha de publicación: Julio de 2000

 

Con lentitud por el paso acumulado del tiempo, o con celeridad, a causa de acontecimientos históricos traumáticos, el habla transmuta la significación de las palabras. Y suele ocurrir que en un mismo momento, en un mismo lugar, grupos o personas y hasta franjas enteras de la sociedad, hablen idiomas diferentes aunque se expresen en la misma lengua.

Esto le ocurrió a Raymond Williams cuando en 1945 salió de baja del ejército tras el fin de la guerra y retornó a la Universidad de Cambridge. Pero demoró en comprender cabalmente la causa del malestar que lo invadía. Cuando descubrió que hablaba un idioma diferente -explica en el prólogo- tuvo conciencia de que su preocupación giraba en torno a la palabra cultura. Y sería la aparición en 1948 de Notas para la definición de la cultura, de T. S. Eliot, que detonaría el estudio y elaboración sistemáticos en torno a “los términos con que la asociaba, debido a los problemas que sus usos me planteaban mentalemente: clase y arte, y luego industria y democracia”.

Allí comenzaría un seguimiento de la metamorfosis de palabras escogidas a través del tiempo y los autores, que acompañó la producción de obras como Culture and Society, pero no cobró cuerpo propio.

Muchos años después llegaría ese momento (mientras tanto Williams produciría obras de fuste como The country and the cityMarxism and literature y The long revolution), con Palabras clave, libro al que su autor define por la negativa: “no es un diccionario ni un glosario de un tema académico en particular. No es una serie de notas a pie de página a las historias o definiciones de diccionario de unas cuantas palabras. Se trata, antes bien, del registro de una investigación sobre vocabulario: un cuerpo compartido de palabras y significados en nuestras discusiones más generales, en inglés, sobre las prácticas e instituciones que agrupamos como cultura y sociedad”.

Williams rastrea significados y mutaciones convencido de que en las palabras plasman “maneras no sólo de discutir sino, en otro nivel, de ver muchas de nuestras experiencias centrales”.

Y si tal afirmación puede resultar hoy escasamente reveladora, ese papel lo cumple la lectura del seguimiento histórico y filológico de cada palabra seleccionada.

No son tantas; pero desde la primera -alienación- hasta la última -violencia- a lo largo de 300 páginas el lector experimentará el placer de la erudición y, previsiblemente, la emoción de la sorpresa.

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Grandes discursos de la historia argentina

porLBenLMD

 

De Selección y prólogo de Luciano de Privitellio y Luis Alberto Romero

Editorial: Aguilar
Cantidad de páginas: 450
Lugar de publicación: Buenos Aires
Fecha de publicación: Junio de 2000

 

Observar la historia argentina a través de una recopilación de discursos de sus protagonistas destacados es una propuesta atrayente. Pero si quien toma este libro en sus manos es propenso a dejarse desvelar por el pasado y el presente de este país, entonces la atracción se transforma en magnetismo y el lector no podrá alejarse de estas páginas a través de las cuales es posible escuchar desde Castelli y Monteagudo hasta el actual presidente en el discurso de asunción de su cargo.

Con un breve prólogo y concisos textos que introducen y contextualizan cada discurso, los compiladores facilitan el recorrido, que incluye documentos como el Manifiesto Liminar de los estudiantes cordobeses de 1918, entre otros.

Dado que protagonismo destacado, probidad y talento no van necesariamente uno con otro, la recopilación incluye materiales detestables, aunque no por ello menos necesarios para observar y comprender el decurso -o la caída, si se prefiere- de la historia argentina. Sin embargo el encuentro con textos cargados de inteligencia y pasión de tantos y tan desconocidos pensadores y luchadores es una honda gratificación, más allá de adscripciones ideológicas.

Puesto que son tantos, no cabe mencionar a ninguno. Pero son observables sí algunas ausencias a la vez sorprendentes y significativas. José de San Martín, por ejemplo; o Juan Bautista Alberdi; figuras harto aludidas en textos de historia pero ignotas en su papel real y poco menos que desconocidas para jóvenes a quienes este libro servirá, de todos modos, como valioso instrumento.

Otra incógnita presenta la reducción de la palabra obrera en la historia nacional a las voces de José Domenech (1936) y Saúl Ubaldini (1985). Extraña que para hacer inteligible el pasado y el presente no se haya incluido, como mínimo, a Germán Ave Lallemant, el fundador del movimiento obrero de Argentina; el desgarrado discurso de José Peter, cuando por orden del Partido Comunista -orden a su vez emanada de la cúpula soviética- levantó la huelga de los obreros de la carne contra frigoríficos ingleses durante la Segunda Guerra Mundial (dato crucial para entender el posterior vigor del peronismo); o alguno de los célebres pronunciamientos de Agustín Tosco, que en los años 1960 y 70 proponían otro destino al país.

Como quiera que se interpreten estas omisiones, se trata de un libro necesario y placentero, recomendable sobre todo para desmentir a quienes sospechan que la política siempre estuvo en manos de personas incultas, ineptas y corruptas.e todo para desmentir a quienes sospechan que la política siempre estuvo en manos de personas incultas, ineptas y corruptas.

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Historia virtual. ¿Qué hubiera pasado si…?

porLBenLMD

 

De Niall Ferguson (director)

Editorial: Taurus
Cantidad de páginas: 460
Lugar de publicación: Madrid
Fecha de publicación: Enero de 1999

 

¿Ciencia o divertimento? Ni lo uno ni lo otro. Y con dosis variadas de ambos. Los diez ensayos contrafactuales -hipótesis respecto de los posibles cursos de la historia si acontecimientos relevantes no hubiesen ocurrido tal como ocurrieron- constituyen materia estimulante para el conocimiento y la reflexión. Otra cosa es responder en qué medida estos textos contribuyen a satisfacer aquello que estimulan. En la introducción Niall Ferguson se empeña en fundamentar la consistencia de los contrafactuales. Para ello la emprende contra el determinismo histórico. Introduce en una bolsa flexible a Hegel, Calvino, Kant, Smith, Darwin, Marx y H. E. Carr (entre incontables nombres menos conocidos), y luego golpea con rudeza al bulto.

¿Causalidad o casualidad en el devenir histórico? Hacia fines de los años 1920 Werner Heisenberg (físico destacado entre quienes contribuyeron al nacimiento de la mecánica cuántica) afirmó el “principio de incertidumbre”, refiriéndose a la posición y velocidad de una partícula. La indeterminación se trasladaría luego como ley fundamental a la naturaleza y de allí a todas la ciencias. Siete décadas después Ferguson no ha podido salirse de la alternativa causación mecánica-indeterminación absoluta, denunciada y superada ya en el siglo pasado por Federico Engels, otra de las víctimas predilectas en la embestida del autor.

En su camino “hacia una teoría caótica del pasado” Ferguson apenas alude a la teoría del caos, a la cual aparentemente iguala con el principio de indeterminación. Ocurre que los más avanzados experimentos de esta nueva y consistente teoría comprueban causalidad en el caos, así como constatan caos en todo fenómeno determinado.

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Mi hijo el Che

porLBenLMD

 

De Ernesto Guevara Lynch

Editorial: Plaza y Janés
Cantidad de páginas: 380
Lugar de publicación: Barcelona
Fecha de publicación: Marzo de 2000

 

En su libro Mi hijo el Che, publicado originalmente en 1980, Ernesto Guevara Lynch narró la niñez y juventud de Ernesto Guevara de la Serna. Aquella biografía registra la vida del Che hasta 1953 y termina precisamente en el punto en que un joven, recién recibido de médico, corre a la par del tren que lo llevará a Bolivia y revoleando un bolso a manera de saludo grita: “Aquí va un soldado de América”.

Esa expresión premonitoria fue utilizada en 1987 por el padre del Che para titular un volumen que reúne la correspondencia desde aquella fecha hasta “aproximadamente octubre de 1956” cuando, deliberadamente impreciso, el hijo comunica a sus padres desde México la gran noticia: el inicio de una nueva etapa de su vida, en la que “la medicina es un juego más o menos divertido e intrascendente”, la postergación sine die de la redacción de un libro sobre la función del médico y la decisión de poner todo a un lado -incluso mujer e hija- porque “ahora viene lo bravo, vieja; lo que nunca he rehuido y siempre me ha gustado. El cielo se ha puesto negro, las constelaciones no se han dislocado ni ha habido inundaciones o huracanes demasiado insolentes; los signos son buenos. Auguran victoria. Pero si se equivocaran, que al fin hasta los dioses se equivocan, creo que podré decir como un poeta que conocés: ‘Sólo llevaré bajo tierra la pesadumbre de un canto inconcluso’. Para evitar patetismos pre mortem esta carta saldrá cuando las papas quemen de verdad (…) La lucha será de espaldas a la pared, como en los himnos, hasta vencer o morir”.

La correspondencia familiar deja ver mucho más al hombre tras el mito y permite acompañar la evolución personal, ideológica y política del Che: “mi posición no es de ninguna manera la de un diletante hablador y nada más -dice en una carta enviada desde Guatemala a su tía Beatriz , el 12-2-54- he tomado posición decidida junto al gobierno guatemalteco y, dentro de él, en el grupo del PGT, que es comunista, relacionándome además con intelectuales de esa tendencia que editan aquí una revista y trabajando como médico en los sindicatos”.

Estas páginas plasman también la disputa de concepciones y posturas con su familia -acaso expresión de una lucha más dura consigo mismo- con la espontaneidad de un joven que discute con la madre: “No soy Cristo ni filántropo, vieja, soy todo lo contrario”. dice en julio de 1956, cuando ya está próxima la travesía que lo llevará a Cuba con Fidel Castro. “Lo que realmente me aterra es tu falta de comprensión de todo esto y tus consejos sobre la moderación, el egoísmo, etc, es decir, las cualidades más excecrables que pueda tener un individuo. No sólo no soy moderado sino que trataré de no serlo nunca”.

Con la prosa vivaz y precisa que lo caracterizaría luego en sus escritos teóricos y políticos, estas cartas son un valioso -y gratificante- complemento para conocer los pliegues preparatorios del hombre, el pensador y el luchador, que el mundo conocería como “el Che”.