“La izquierda latinoamericana volverá al poder, pero con otro liderazgo”

9 de mayo de 2018.- El periodista argentino Luis Bilbao, director de América XXI, afirmó que «los movimientos populares de América Latina volverán a tomar posiciones de poder, pero no con los mismos liderazgos».

Señaló que Argentina y Brasil experimentan los resultados de haber sido inconsecuentes con Venezuela cuando el comandante Chávez planteó estrategias verdaderamente revolucionarias.

Entrevistado por el periódico digital Supuesto Negado, Bilbao hizo un análisis de lo que sucede en materia política en América Latina y recordó que tampoco acompañaron a Chávez en la propuesta de una Quinta Internacional.

Lo que ha pasado en varios países (Brasil, Nicaragua) y en la Unión de Naciones del Sur (Unasur), ¿indica que estamos en un retroceso de la izquierda o en la etapa preparatoria de una nueva oleada?

En un sentido, hay un retroceso, pues es evidente que en Estados Unidos, su Departamento de Estado, la estrategia imperialista ha ganado espacio. Pero yo no lo atribuyo de una manera genérica a un retroceso de la Revolución. Cuando hablamos de izquierda hay que hacer algunas precisiones porque se engloban cosas demasiado diferentes y a veces muy contradictorias. Ese concepto está cada vez más desdibujado. Prefiero hablar de fuerzas revolucionarias, socialistas o anticapitalistas. En ese sentido, no hay un retroceso de ese conjunto de movimientos, pero sí ha habido, claramente, una derrota letal de todas las fuerzas reformistas que han tenido, en algunos casos, un cariz progresista, y en otros ni siquiera eso, y que no quisieron acompañar la propuesta revolucionaria de Venezuela y particularmente del comandante Chávez en su momento. No quisieron acompañar el ingreso al ALBA (Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América), no quisieron acompañar la constitución del Banco del Sur, la moneda única latinoamericana. Incluso, tampoco acompañaron a Chávez en la propuesta de una Quinta Internacional. Ahora se está pagando el precio de esas inconsecuencias.

Bilbao subrayó que «la conducción revolucionaria venezolana previó circunstancias como las que se están viviendo e hizo todo lo posible para fortalecer las estructuras, las organizaciones y las tendencias que decían ser anticapitalistas o antiimperialistas, pero que en algunos casos no lo eran implícitamente y en otros casos no lo eran porque en la práctica no condecían con sus discursos». El proceso que se está viviendo ahora es, a su juicio, una especie de depuración que pondrá en claro qué organización es realmente revolucionaria y cuál es pequeñoburguesa, reformista o con algunos atisbos antiimperialistas pero que no asumen la propuesta de transitar hacia un sistema diferente.

Añadió que en varios de los países latinoamericanos se ha pretendido reformar el capitalismo, avanzar en sentido social desde el mismo capitalismo, y eso tiene límites muy concretos. «Esos fueron los casos de los gobiernos de Brasil y Argentina, que se negaban por completo a una definición netamente antiimperialista y anticapitalista. Quisieron cabalgar en los dos sentidos, quisieron reformar el capitalismo con un sentido humanista y eso, ya se ha demostrado cabalmente, es imposible. Lo que estamos viendo ahora es la evidencia de esa imposibilidad. Por eso no se puede decir que sea un retroceso, sino más bien, una posibilidad de avance, porque en la próxima fase, que en mi opinión ya está comenzando, no tendremos que lidiar con este tipo de organizaciones que se impusieron en estos países con su proyecto de reforma capitalista».

El entrevistado se anticipa a alguna pregunta sobre el hecho de que tampoco en Venezuela se ha logrado una venturosa transición al socialismo, sino que se han producido efectos económicos desastrosos. «Eso es cierto, pero no ha sido la transición al socialismo lo que ha producido esos efectos, sino la fuerza contrarrevolucionaria que se lanzó sobre Venezuela para impedirle desarrollar la potencia de una propuesta anticapitalista. Es evidente que se paga un precio muy caro por tratar de traspasar esa frontera, pero ese precio es responsabilidad particularmente de nosotros los argentinos y de los hermanos brasileños que no pudimos constituir una fuerza para ponernos a la par del proyecto que estaba desarrollando el comandante Chávez y que luego siguió el presidente Nicolás Maduro».

¿Esa nueva etapa, que usted considera que ya ha comenzado, se daría con los mismos líderes de la vez anterior o con otros? Por ejemplo, ¿Luiz Inácio Lula Da Silva y Cristina Fernández de Kirchner volverían al gobierno, pero con una reflexión hecha, un enfoque nuevo?

Definitivamente no. En el caso de Cristina Fernández, eso está muy claro porque ella perdió tres elecciones sucesivas. La población le dio la espalda a su proyecto. En el caso de Lula no ocurre exactamente lo mismo, como tampoco se puede comparar, en absoluto, al Partido de los Trabajadores brasileño con las fuerzas que se sumaron al kirchnerismo en Argentina, pero de todas maneras me parece demasiado evidente que cuando estuvo en jaque el gobierno de Dilma Rousseff, el del PT, el de Lula, si queremos decirlo así, las masas no salieron a defenderlo. Y no lo hicieron porque ya el proyecto originario del PT había sido alterado, no había sido consecuentemente sostenido por Lula ni por Dilma. Así que en ninguna hipótesis esa nueva etapa será con los mismos liderazgos.

¿Qué puede decirse en el caso de Rafael Correa, en el que un sucesor autorizado e impulsado por él (Lenín Moreno), está desarrollando una estrategia aparentemente contra-revolucionaria?

Acá tenemos también una experiencia muy importante. No es el mismo caso de Argentina y Brasil, aunque el compañero Correa quiere identificarse con estos dos procesos, lo que me parece un error estratégico de su parte. Lo que ocurrió en Ecuador fue también la indecisión frente a un programa de transición al socialismo, el tratar de cabalgar a dos aguas. También tenemos la negativa de Correa y de los principales líderes de su proyecto a construir un partido revolucionario, lo que sí se hizo en Venezuela. Ellos se negaron a constituir una Quinta Internacional cuando la propuso el comandante Chávez. Luego ocurren estas cosas aparentemente incomprensibles, como que el candidato elegido por Correa para la sucesión se da vuelta en el aire y empieza a aplicar una estrategia invertida al proyecto originario. Allí queda la certeza de que hace falta un programa, una estrategia y una organización seria, con cuadros, con liderazgos, para llevar a cabo una propuesta revolucionaria.

¿El retiro en bloque del grupo de países con gobiernos pro estadounidenses hiere de muerte a la Unasur?

No diría que la hiere de muerte en este momento, pero subrayaría el hecho de que Unasur está estructuralmente debilitada y poco menos que quebrada desde hace mucho tiempo. Incluso, en vida del comandante Chávez, ya Unasur no funcionaba como debía. Argentina y Brasil, con gobiernos supuestamente progresistas y antiimperialistas, se negaron a ingresar al ALBA, que era un nivel superior de definición ideológica y política, se negaron al Banco del Sur y a la moneda única latinoamericana. Con eso frenaron el movimiento y dejaron espacio para que posteriormente, cuando se impusieron las fuerzas conservadoras en esos países, pudieran romper con Unasur. Ahora puede sobrevivir, pero como una fuerza indefinida en lo esencial. El verdadero eje de la estrategia para quienes ansiamos una verdadera política antiimperialista y anticapitalista es el fortalecimiento, el desarrollo, la ampliación del ALBA, no solamente con gobiernos sino con estructuras nacionales, para que podamos incorporarnos los integrantes de toda aquella enorme fuerza militante que en el resto de América Latina comparte los proyectos, las estrategias, las definiciones del ALBA, pero sus gobiernos no están en ella.

En el caso de Nicaragua, visto el conflicto surgido alrededor del tema de la seguridad social, ¿no será que a Daniel Ortega le está pasando lo mismo que a los gobiernos que quisieron cabalgar entre capitalismo y socialismo?

No. Creo que es diferente, aunque debo admitir que no conozco el caso en detalle. Sí es cierto que hay una reticencia o una toma de distancia respecto a una política de transición franca al socialismo. Cuando uno mira objetivamente el proyecto de Daniel Ortega para resolver el problema previsional, debe coincidir con él en que es imprescindible tomar esas medidas. El problema es que esas medidas están enteramente dentro del marco de un cuadro capitalista. Aquí pongo de ejemplo el caso argentino, donde se ha criticado mucho al gobierno de Macri por la reforma previsional que hizo, y en muchos sentidos es correcto criticarlo, pero desde el punto de vista real es imposible, bajo el modelo capitalista, sostener el sistema previsional argentino, que es bastante amplio y avanzado, sin hacer esos ajustes. Esto lleva a la reconfirmación de que, en el sistema capitalista, tarde o temprano siempre pagan las masas por las crisis estructurales. Es parte del modelo que estas crisis las deben pagar los pueblos, no las clases dominantes, no las trasnacionales ni las burguesías.

¿El cambio de mando en Cuba (con la elección de Miguel Díaz-Canel) qué expectativas genera en este sentido?

Creo que hay un cambio de nombre y de generación en el ejercicio inmediato del poder. Eso es positivo, sobre todo porque se pudo hacer con toda tranquilidad desde el punto de vista político y social. Ahora bien, en Cuba, como en cualquier otro país, está planteada la discusión de cómo hacer para resolver los dramáticos problemas económicos de nuestros pueblos: ¿con el concurso de la economía de mercado o buscando profundizar la economía socialista, es decir, la planificación y la participación popular? Allí ese debate también va a darse. Lo seguiremos muy de cerca, con mucha esperanza, con mucha expectativa y con mucha confianza en la historia de la Revolución Cubana. En ese caso creo que están dadas las mejores condiciones para que tenga un desenlace positivo.

Siempre queda la posibilidad de que salga por ahí otro Lenín Moreno…

En Argentina decimos «que en lugar de pato salga gallareta»… Pero yo creo que podemos confiar. En todo caso, pero la batalla está planteada porque siempre habrá fuerzas que propongan resolver los problemas del socialismo con recetas de mercado.

Luis Bilbao: “Jamás existió una coalición tan abyecta como el grupo de Lima”

“El Grupo de Lima nació al servicio de la agresión de Washington contra la Revolución Bolivariana. Jamás existió una coalición tan abyecta”, expresó el periodista Luis Bilbao, director de la revista latinoamericana América XXI.

El comunicador y escritor argentino, en declaraciones exclusivas para LaIguanaTV, advirtió que “costará lavar la afrenta que implica para la historia de América Latina” el desempeño de este grupo de gobiernos que intentan ejecutar al pie de la letra los dictados de Estados Unidos para la región. “Más costoso será sin embargo el precio a pagar por los gobiernos comprometidos en la agresión al gobierno de Nicolás Maduro”, puntualizó.

Bilbao aseguró que “más temprano que tarde los pueblos de la región, en obligado combate contra la crisis capitalista, condenarán sobre todo a los enclenques gobiernos de Argentina, Brasil y Colombia por esta vergonzosa traición a nuestra historia y nuestro futuro, y reivindicarán el heroico esfuerzo de Venezuela por sostener a contra corriente la transición al socialismo”.

“No habrá campaña mediática capaz de torcer ese desenlace: el colapso capitalista es inexorable y Venezuela es la vanguardia en la construcción de un mundo nuevo sobre las ruinas del imperialismo”, expresó Bilbao.

Entrevista por Clodovaldo Hernández

16 de febrero de 2018

“Los intelectuales que firmaron ese documento no creen más en la revolución”

El director de la Revista América XXI, Luis Bilbao, conversó con Notas sobre la declaración que publicaron este martes un grupo de intelectuales latinoamericanos y europeos contra el gobierno de Nicolás Maduro y la Revolución Bolivariana.

– ¿Cuáles son tus primeras sensaciones al leer este “llamado internacional urgente a detener la violencia en Venezuela” publicado por una serie de intelectuales latinoamericanos y europeos?

– Confusión. No es solamente de los intelectuales, pero sí particularmente de ellos. Creo que la mayoría de los firmantes no conocen lo que ocurre en Venezuela o interpretan muy erradamente el curso de los acontecimientos y su significado.

Es algo verdaderamente asombroso que no se entienda que la Revolución está atacada desde los cuatro flancos, que el gobierno revolucionario hace los mayores esfuerzos por evitar un baño de sangre, una guerra civil. Que teniendo la capacidad militar y política para arrollar a la oposición no lo hace ni intenta hacerlo y seguramente esperará hasta la última instancia para acudir a tales métodos.

A mí me da la sensación de que hay una enorme confusión. No es violencia sin signo lo que está ocurriendo en Venezuela. Hay un signo muy claro: del imperialismo, la burguesía interna y las burguesías latinoamericanas.

– Hay una serie de conceptos que, para utilizarlos desde la órbita de la intelectualidad, están usados de una manera muy liviana y con problemas hasta de coherencia interna. Hablan de polarización, por ejemplo, que parece involucionar en el pensamiento político del siglo XXI y el siglo XX. O el tema de la violencia.

– En el siglo XIX se formula científicamente la lucha de clases. ¿A qué le llaman polarización? ¿Les parece mal que se polarice la clase trabajadora contra la burguesía? Yo creo que en el fondo lo que está en definición es esto. Hay una oposición a que la clase obrera y el conjunto de sus aliados explotados y oprimidos se enfrente a la burguesía.

No creen más en la revolución. Desde los años 90 se dio un vuelco en la mayoría de la intelectualidad. Es la lucha de clases. ¿Qué vamos a decir? ¿Que hay una grieta también? Es un retroceso espantoso en la teoría política.

Estamos en un momento particular de la lucha de clases a nivel mundial, muy singular. Desde las distintas publicaciones que yo he dirigido (Crítica, El Espejo, El Eslabón, América XXI) lo venimos señalando hace muchos años. Hay una confrontación interimperialista agudísima. Ahora se ve en las expresiones para muchos inesperadas de conflicto entre Estados Unidos y Alemania. Pero es una lucha interimperialista. Y dentro de cada centro imperial hay lucha de clases. Y el que no lo quiera aceptar, tendría que decirlo con claridad. Tendría que apartarse y que repudiar la teoría del marxismo formalmente como hizo por ejemplo el Partido Socialista Obrero Español. No puede ser que se vistan con prendas que no les van.

– Más allá de las concepciones teóricas que vierten estos intelectuales, hay una caracterización de lo que está pasando en Venezuela que, aunque critica el rol del Departamento de Estado en el golpe de 2002, retoma la misma lectura del organismo para criticar cierto “autoritarismo” en la actualidad.

– Vos lo has dicho. Por eso digo que la sensación primera que me viene ante semejante texto es de confusión. Pero es una confusión con un grado de complicidad en muchos casos alarmante.

Estamos delante de un pensamiento reaccionario, contrarrevolucionario, aliado con el imperialismo. Más allá de que tomen distancia aquí o allá. Están aliados con una operación que está tratando de ahogar a una revolución. Que por otro lado se está defendiendo con los métodos más avanzados.

Hay una revolución y una contrarrevolución en marcha. Ante esa situación uno se pone de un lado o se pone del otro. Que no venga ningún sabio a explicarme que entre el negro y el blanco hay grises.

Acá estamos en un momento de crisis mundial muy severa, de crisis latinoamericana gravísima. Brasil es el centro económico y político de la región y está en estado de convulsión, ingobernable, independientemente de que no hay capacidad de respuesta de las masas. Pero la burguesía no consigue estabilizar el poder. Todo eso desestabiliza al conjunto de la región. En ese cuadro de enormes confluencias de fuerzas contrarrevolucionarias está defendiéndose Venezuela.

En Venezuela no hay autoritarismo. Yo rescato conceptos fundamentales. Nosotros vivimos en una dictadura de clase. Una dictadura que a veces es democrática y a veces no lo es. La democracia burguesa no es democracia en un sentido completo.

¿De qué estamos hablando? De un pensamiento reformista que está por detrás, muy por detrás, del pensamiento reformista del siglo XX, de Bernstein, de Kautsky. Es penoso.

– ¿Cuál es el peso real de esa declaración? ¿Te sorprenden las firmas? ¿Es un golpe real a la revolución?

– Primero no me sorprenden los nombres. Sí que lleguen a extremos como a los que están llegando. Pero no me sorprende la deriva de personas que siempre han sido reformistas que, ante el momento de una revolución en el que hay que tomar definiciones, retrocedan de la manera en que los están haciendo.

Por otro lado, tal vez esto puede traer muchas críticas entre compañeros y personas calificadas y respetables, pero yo tengo una muy pobre opinión de la academia. Si me hacía falta algo para reforzar esa idea, aquí está el documento para completarla.

No creo que tenga ningún peso pero hace una contribución esencial. Acabo de leer en el diario El País un texto muy parecido a este de dos personas que estuvieron asesorando -pagados- al gobierno bolivariano y publican una diatriba contra el gobierno revolucionario de tal magnitud que se los publica El País de España.

– La usina de pensamiento periodístico anti Venezuela de los últimos 15 años.

– Exactamente. Si a mí alguien me publicara en El País algo, entraría en una situación de colapso moral, no podría aceptarlo. Son la vanguardia, junto con el diario El Mundo“intelectual” periodística de la contrarrevolución desde Europa.

Federico Araya – @fedearayac

Entrevista radial: “En Venezuela no hubo un golpe de Estado”

Enlace al audio:

http://americaxxi.com.ve/index.php/news-item/luis-bilbao-en-venezuela-no-hubo-un-golpe-de-estado/

 

Texto completo

Luis, queríamos que nos contaras un poco cuál es la situación que se está viviendo en Venezuela, lo que estuvo pasando estos últimos meses en relación a los ataques al gobierno de Maduro y a la Revolución Bolivariana en general.

Es un panorama difícil pero yo no sería pesimista en cuánto al curso de los acontecimientos. Me hiciste muchas preguntas a la vez pero voy a tratar de responderlas. Lo que ocurrió hoy (por el martes) en Venezuela es simplemente una manifestación de la realidad estructural y permanente desde hace muchos años ya, en Venezuela. Una manifestación de la oposición muy dispersa, muy dividida y muy minoritaria, débil, también muy violenta. Y al mismo tiempo una movilización muy grande del conjunto de la población venezolana que responde a la perspectiva de la continuidad de la Revolución Bolivariana. El gobierno tuvo el buen tino de impedir que esas dos manifestaciones que debían converger supuestamente ante la Asamblea Nacional no pudieran llegar. Porque si hubieran llegado en este momento estaríamos hablando de mucha violencia y probablemente de muchos muertos. Eso se evitó y es una victoria más de la perspectiva implementada por el gobierno de Nicolás Maduro.

¿Por qué llegamos a esta situación? 

Es tan grande la distorsión de los medios comerciales que puede parecer muy pesado, muy farragoso, lo que yo tenga que explicar antes de responder tu pregunta. Es fundamental esta explicación previa porque la idea es saltar este cerco mediático que nos imponen. Te agradezco entonces que me des la oportunidad. No es habitual que la tengamos. Bien, el tema es el siguiente, hubo una avanzada contra Venezuela a comienzos de la semana pasada que tuvo sus expresiones más claras en los intentos de declarar a Venezuela fuera del marco democrático de la OEA, o sea aplicarle la carta democrática de la OEA. Y esto se planteó el lunes y el martes y tuvo dos rotundas pero muy rotundas, y por supuesto no explicitadas por la prensa, derrotas de EEUU, porque todo lo articulaba Estados Unidos a través del Secretario General de la OEA, llamado Almagro, a quién yo prefiero llamar como algunos de ustedes saben “el malinche uruguayo”, que es un perfecto traidor, a su historia, a su clase, a su pueblo, en función de subordinarse de manera vil al patrón imperialista como lo hizo muchos años atrás malinche. Entonces tuvieron una derrota espantosa y sin embargo tuvieron la capacidad de dar vuelta en pocas horas, menos de 24 horas, dieron vuelta la situación y proclamaron que algo que venía desarrollándose en Venezuela desde hacía varios meses que es el conflicto de poderes entre la Asamblea Nacional y el Supremo Tribunal de Justicia, lo convirtieron –a ese conflicto- en un golpe de Estado. Pero todo lo que había hecho el Supremo Tribunal de Justicia, menos algunos detalles finales, estaban ya hechos las semanas anteriores y no habían sido calificados de ninguna manera como un golpe de Estado, entre otras cosas porque no lo era.

¿Y qué pasó en la OEA?

Pero cuando tuvieron esta tremenda derrota en la OEA, Estados Unidos, Almagro y los 15 países que intentaron aplicar la Carta democrática, entre los cuales estaba por supuesto y para la vergüenza de todos nosotros, Argentina (el gobierno Argentino), cuando tuvieron esa derrota dieron vuelta la situación y en cuestión de horas la prensa de todo el mundo apareció hablando de un golpe de Estado en Venezuela. Seguramente ustedes son muy jóvenes y no lo recuerdan, no lo vivieron pero hace 14 o 15 años, hubo un golpe de Estado en Venezuela.

Sí, lo recordamos. 

El 11 de abril de 2002 hubo un golpe de Estado en Venezuela y si ustedes abrían el 12 a la mañana los diarios de todo el hemisferio no hubieran encontrado ningún titular hablando de un golpe de Estado en Venezuela. Mientras tanto Chávez había sido secuestrado, se había derogado la Constitución, se había cerrado el Parlamento, se había aprisionado a miles y miles de personas, en fin, un golpe de Estado brutal, (nosotros podríamos compararlo a lo que fue el golpe de Estado de 1976 en la Argentina) y ningún diario del hemisferio tituló con ‘golpe de Estado en Venezuela’. Incluso diarios que se suponían progresistas publicaban artículos de un socialdemócrata prominente en Argentina, el Señor Terragno, que explicaba por qué Chávez no podría seguir y debía ser reemplazado. El artículo fue escrito el día 12 pero fue publicado el día 13, y el día 13 ya todo se había dato vuelta. Chávez empezaba a ser restituido en su poder, las masas habían salido a la calle y entonces los diarios empezaron a descubrir que algo raro había pasado en Venezuela. Hace 15 años de esto. Nadie habló de golpe de Estado cuando había un brutal golpe de Estado militar y civil contra el presidente Chávez. Hace 5 días que no hubo absolutamente en ningún sentido un golpe de Estado, pero toda la prensa del hemisferio habló de un golpe de Estado.

Sí, ahí podemos ver cómo se manipula la información de acuerdo a los intereses de los medios de comunicación, que pareciera que en relación a Venezuela tienen muchos intereses.

Claro, pero en otras épocas los intereses eran defendidos con ideas y eran defendidos con un mínimo de respeto por la razón, la verdad y la hidalguía de una persona que defiende una idea. Pero hoy, el nivel de letanía que los medios y obviamente para desgracia de ellos que son mis compañeros en última instancia, de los periodistas que aceptan hacer este tipo de cosas, es algo que no tiene precedentes. No tiene precedentes porque han pasado hace 5 días en el hemisferio completo y en buena parte del mundo (con epicentro en España), con denunciar un golpe de Estado que jamás existió. Y mucho menos se puede defender semejante idea cuando es el propio presidente el que llama a un Consejo de Seguridad en esta situación. El Consejo de Seguridad se reúne, le recomienda por una interpretación táctica al Supremo Tribunal de Justicia que no aplique a fondo la última decisión que consistía en impedirle, no ya en impedirle,( porque se lo había impedido hace tiempo a la Asamblea Nacional que aplicara sus decisiones) sino en algunas decisiones imperativas, urgentes aplicarlas el propio Supremo Tribunal de Justicia, le pide el Consejo de Seguridad que retire esto último, el Supremo Tribunal de Justicia admite esto, y vuelve todo a foja cero y el país sigue absolutamente normal , como puede ver cualquiera que haya querido sencillamente mirar la realidad y obviamente quedó desbaratada por completo la idea de un golpe de Estado. Y por el contrario, quedó ratificada la idea de que esos 5 poderes (a diferencia de los 3 tradicionales de la democracia burguesa), esos 5 poderes institucionales que hay en Venezuela obviamente tienen compromiso político con uno u otro lado pero se mantienen y manejan en función de la Constitución.

¿Son sólo los medios los que manipulan la información?

El domingo, después de que todo esto había ocurrido, en las misas de todo el país (Venezuela es un país muy católico, no es que todo el mundo vaya a misa ni mucho menos pero es un país muy católico), los sacerdotes de la inmensa mayoría de las iglesias leyeron un comunicado que además fue impreso y distribuido masivamente como un volante de una organización militante, que decía nada más y nada menos que era necesaria la desobediencia civil. O sea, estaba llamando a la insurrección contra el Gobierno. Eso fue el domingo. Y en función de esto, hoy (por el martes) se hizo una marcha de la oposición y por supuesto el Gobierno había llamado a una movilización de las fuerzas revolucionarias y el resultado es el que les dije al comienzo de esta charla. Entonces esta es la realidad de lo que ha pasado pero nos muestra muy claramente, en primer lugar, la capacidad de reacción que tiene el Gobierno de Estados Unidos, la capacidad de presión que tiene sobre gobiernos débiles, títeres del resto del continente y la decisión terminante, definitiva, irrevocable, de impedir la marcha de la Revolución Bolivariana. Es decir, de impedir la marcha de la democracia. Ustedes piensen simplemente en esto: una de las exigencias que pretendían imponer el lunes y martes de la semana pasada y que intentaron poder hacer ayer en el Consejo Directivo de la OEA, era que hubiera elecciones inmediatas en Venezuela. Elecciones presidenciales, que por la Constitución deben ocurrir a fines de 2018 y se pretendía justamente que se adelantaran las elecciones presidenciales, es decir, que renunciara Nicolás Maduro. Nada menos que esto es lo que está en juego. No tienen el más mínimo pudor, y esto se vio ayer en la OEA.

¿Podés detallar con precisión lo que pasó en la OEA?

Por si alguien no lo sabe déjenme explicar esto también: ayer a la mañana (por el lunes) asumió la presidencia temporaria de la OEA, Bolivia. Bolivia naturalmente se opuso al intento de 11 países, entre los cuales de nuevo estaba Argentina, para tratar la exigencia ésta a Venezuela. El centro de eso era la realización inmediata de las elecciones. Y como el presidente boliviano de la Asamblea se negó a hacer esa reunión que además era inconsulta, no estaba preparada, no estaba citada, no tenía ningún tipo de fundamento institucional lógico, qué hicieron: cambiaron al presidente, que había asumido a la mañana; a la tarde volvieron a hacer una reunión y 17 de los 34 países designaron como presidente al representante de Honduras, hicieron la reunión y sacaron la resolución. La votaron la mitad de los 17 que estaban presentes. Entre ellos, siempre, el Gobierno de Argentina. Pero fíjense han violado completamente la institucionalidad de ese engendro maléfico y malévolo que es la OEA y violando su propia institucionalidad cambiaron al presidente en menos de seis horas para poder aplicar esta línea que por lo demás no les sirvió absolutamente de nada. Entonces este es el cuadro en el que la OEA muestra una vez más para quienes no lo supieran, no conozcan la historia, no la hayan vivido por ser jóvenes o no lo hayan estudiado porque no es lo que habitualmente se estudia, pero el historial de la OEA es absolutamente nefasto, desde antes de que en 1962, Ernesto Guevara la enunciara como ‘Ministerio de Indias’ en una Asamblea General de la OEA en Montevideo.

Sí, tiene su historial la OEA.

Sí, tiene su historia, una historia nefasta, yo creo que a esta altura, si los gobiernos componentes del ALBA consideran que tienen la relación de fuerza suficiente deberían directamente retirarse de la OEA. Hay que acabar con ese organismo que ha sido ‘el Consejo de Indias’ en la época imperial de los españoles.

 

 

“No existe precedentes de un Congreso de Comunicadores como el que inicia este lunes en Caracas”

Así lo afirmó el periodista y editor de la revista América XXI desde las inmediaciones del Teatro Teresa Carreño donde se realizará el mencionado cónclave con más de 4 mil periodistas de todas las categorías, hecho que Bilbao aseguró “no creo que haya existido nunca”.

Este lunes el periodista y editor revolucionario, Luis Bilbao, sostuvo que en todos sus años en el campo periodístico, nunca ha tenido referencia sobre la existencia de la realización de ningún encuentro como el que se va realizar este lunes en Caracas con el Congreso de la Patria Capítulo Comunicadores.

Así lo afirmó el también editor de la revista América XXI desde las inmediaciones del Teatro Teresa Carreño donde se realizará el mencionado cónclave con más de 4 mil periodistas de todas las categorías, hecho que Bilbao aseguró “no creo que haya existido nunca”.

Periodistas de otra categoría

El analista resaltó la importancia del encuentro de comunicadores debido a que congrega a “periodistas de otra categoría, son los que básicamente han asumido la necesidad de transformar la realidad”, dijo.

Por otra parte, indicó que el Congreso de Comunicadores que se celebra en Caracas, puede servir de paliativo para esa falta de “lucidez, capacidad y moral” de algunos sectores políticos que ha provocado cierto fracasos en América Latina, donde Venezuela, “siempre ha sido una fuente de moral y de luces”, sostuvo Bilbao.

 

entrevista con radio del sur

“Del nivel de conciencia del pueblo dependerá la salida de cualquier situación crítica”

El periodista argentino, Luis Bilbao, fue entrevistado por Radio del Sur con motivo del paro general que enfrenta su país actualmente y aseguró que “el problema de cualquier situación crítica en una sociedad está íntimamente asociado con la conciencia que pueda tener el pueblo”.

 

“El problema de cualquier situación crítica en una sociedad está íntimamente asociado con la conciencia que el pueblo tenga de esa situación crítica y la conciencia está directamente asociada con el trabajo que, desde una convicción política, se hace para que el pueblo tenga conciencia”, explicó el comunicador y mencionó como ejemplo la política del Comandante venezolano, Hugo Chávez.

Sobre la estrategia de Chávez, Bilbao resaltó la creación del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y su importancia en la articulación de conciencia, que ha llevado a millones de venezolanos a comprender la situación estructural del capitalismo a través de estudios y realización de Congresos.

“Venezuela es el país, pueblo, partido y gobierno que ha dado respuesta” a la crisis que se le presente, pues “hay una estrategia, organismos, conciencia y voluntad de un Gobierno, es lo que debemos aprender en América Latina y sobre todo en Argentina y Brasil”, manifestó el especialista en entrevista concedida al programa Mientras Tanto y por si Acaso que transmite La Radio del Sur.

 

Negativa al socialismo desata crisis

Luis Bilbao informó que el paro en Argentina es total y “se da en la industria, en el comercio, en la totalidad absoluta de la banca y el seguro, la ciudad está paralizada por completo, me refiero a Buenos Aires, pero además eso se repite en cada capital del país”.

El periodista, en este sentido, opinó “que lo que está pasando, y por supuesto está siendo muy bien utilizado por el imperialismo, es que ha llegado a su fin una ilusión de cómo salir de la crisis del capitalismo”. Explicó que desde hace varios años se ha intentado mejorar la calidad de vida de la población “por vías del desarrollismo“, es decir, “la intervención del Estado para invertir allí en donde los particulares no pueden invertir y reactivar de esa manera la economía”.

“¿Por qué estamos en este punto? porque no se vio el paso en estos países que dio el Comandante Chávez muy tempranamente, en este siglo que justamente tiene tantas transformaciones: el Comandante Chávez, en primer lugar, declaró la Revolución Bolivariana como antiimperialista y muy poco tiempo después dijo no podemos cumplir el programa de la Constitución dentro del capitalismo, tenemos que marchar hacia el socialismo. La negativa a marchar hacia el socialismo y la búsqueda de caminos intermedios es lo que está haciendo crisis en este momento”, aseguró el director de la revista América XXI.

 

Escuche la entrevista completa aquí:

“El presidente Obama ha cometido un error trágico”

Radio Nacional de Salta entrevistó a Luis Bilbao con motivo del decreto con el que Barack Obama calificaba a Venezuela como una amenaza para la seguridad nacional de su país. Allí reflexionó sobre el rechazo mundial hacia esta declaración y el debilitamiento diplomático y estratégico que Estados Unidos expresa en esta coyuntura.

La entrevista completa aquí: