Entrevista completa a Luis Bilbao en VTV donde convoca a la formación de brigadas internacionalistas para defender a la Revolución Bolivariana, tras la agresión de Barack Obama:
entrevista para vtv
Luis Bilbao sobre la amenaza de agresión de Estados Unidos a Venezuela
Adelanto de la entrevista a Luis Bilbao en VTV donde convoca a la formación de brigadas internacionalis
VTV
El Desayuno
Caracas, miércoles 11 de marzo de 2015
0450 TVRED-M110315-0450 Luis Bilbao sobre La amenaza de agresión por parte de Estados Unidos a Venezuela. La unidad de América Latina.
Entrevistadores:
Dahir Ral
Jordan Rodríguez
Invitado:
Luis Bilbao
Director de la Revista América XXI
Temas:
La amenaza de agresión por parte de Estados Unidos a Venezuela. La unidad de América Latina. La respuesta del Presidente Nicolás Maduro.
DR: Vamos a presentar a nuestro invitado, ya está con nosotros, agradecemos que comparta con nosotros el día de hoy, el profesor Luis Bilbao, periodista, argentino, analista también. Y bueno, con él conversaremos todo este tema que tiene bien conmocionado a nuestro país, que ha generado también reacciones internacionales y queremos conocer su visión y su análisis, desde el punto de vista de nuestro invitado el día de hoy.
Corte
JR: Son las 6:50 minutos de la mañana, estamos en este Desayuno, disfrutando de esa imagen desde el estado Vargas, qué bonito se ve. Y vamos a hablar con Luis Bilbao, periodista, profesor para muchos de nosotros, acerca de esta… Hay gente que lo llama injerencia, yo creo que es un término muy suave, a mí me gusta llamarlo amenaza, agresión, porque es parte de una escalada, ya lo decía, no es nada nuevo pero como que cambia el tono, cambia el discurso y cambian también las acciones. ¿Cómo lo ve Luis Bilbao? Bienvenido.
LB: Gracias. Es un zarpazo, una verdadera declaración de guerra, no hay que confundirse con eso. Desde luego, esto no empieza ahora pero ahora adquiere una calidad diferente, es una agresión que seguramente va a tener alguna manifestación práctica concreta. Que Estados Unidos está necesitado de acabar con la revolución bolivariana es algo que decimos desde hace muchos años, mes a mes venimos denunciando esto en América XXI. Estados Unidos necesita la guerra en todo el mundo porque hay una profunda crisis capitalista, pero además en América Latina necesita acabar con la revolución porque la revolución bolivariana es un faro, es una orientación para miles de millones de personas en el planeta frente a la crisis del capitalismo. Una de las mentiras más espantosas de los últimos meses, de los últimos años, pero sobre todo en los últimos meses, es sostener que la crisis está resolviéndose en Estados Unidos, que Estados Unidos está recuperando empleo y está creciendo económicamente, eso es falso, falso de toda falsedad, nunca se ha visto que analistas de renombre, aparentemente serios, digan semejante barbaridad. Ya lo vamos a ver en muy poco tiempo más, pero lo que está a la vista es suficiente para garantizar que Europa y Japón están en situación de deflación, que esa deflación se extiende necesariamente a Estados Unidos y que es allí donde está la causa principal de la guerra que necesita el capitalismo para sobrevivir. Entonces, aquí en Venezuela lo que tenemos es el riesgo de que Estados Unidos repita en nuestra región lo mismo que ha realizado ya en los últimos años en Africa y Asia.
DR: Ahora fíjese profesor, yo recordaba un discurso del comandante Hugo Chávez en el año 2009, condenando en esa oportunidad el hecho de que se instalaran en Colombia bases militares estadounidenses. Decía él: es una amenaza para los países de América Latina. Recuerdo que cuando el comandante Chávez lo dijo algunos se burlaron, dijeron: bueno ¿pero por qué se preocupa si colocan esas bases militares? Que se preocupe por Venezuela. Bueno, la misma oposición que se ha mantenido, quienes adversaron al comandante Hugo Chávez y que se mantienen ahorita con el Presidente Nicolás Maduro. Ahora, usted dice: es una declaración de guerra lo que anuncia el gobierno de Estados Unidos. ¿Cómo reaccionar desde nuestro país, tomando en cuenta los antecedentes que ya tiene el gobierno de Estados Unidos, ante esa declaración?
LB: Bueno, efectivamente esto viene de lejos, la instalación de estas bases. Hubo una reunión de UNASUR en Bariloche, yo acompañé al Presidente en aquella oportunidad como en tantas otras y fue una batalla que dieron fundamentalmente el comandante Chávez, el compañero Evo Morales, el compañero Correa y que tuvo un efecto, pero que mostró que varios gobiernos de la región no entendían la magnitud, la significación estratégica de esas bases militares. Ahora los tenemos aquí.
Insisto, yo creo que es una necesidad intrínseca del sistema capitalista en sus países imperiales, la guerra, la destrucción de mercancías, eso lo necesita el sistema para poder rehacerse, necesita sanear destruyendo aquello que sobra en el mundo capitalista: mercancías. Entonces, tenemos por delante esa amenaza. Pero la otra cosa que hay que acentuar es que esa amenaza puede ser frenada.
JR: ¿Cómo?
LB: En primer lugar haciendo lo que está haciendo el gobierno y el pueblo venezolano, lo de los últimos dos días, las intervenciones del Presidente Nicolás Maduro antes de anoche y anoche en la Asamblea es un ejemplo que quedará para los anales de la lucha de los pueblos. Es de una lucidez y de una valentía que sigue en línea de continuidad con lo que siempre hizo el comandante Chávez, aunque esta situación, si bien el comandante vivió muchas situaciones muy graves de amenazas de agresión estadounidense, a este punto no se había llegado. Y sin embargo la respuesta ha sido exacta, valiente, decidida, absolutamente resuelta y esa es la primera condición para impedir la agresión, que se consume la agresión militar.
Esto de hacer una gran movilización militar el sábado es una prueba clara de que aquí no se juega. Quiero presentar absolutamente mi solidaridad con esa decisión, pero no una solidaridad de palabra, quiero estar, con la autorización del comandante en jefe, el compañero Nicolás Maduro, el Presidente obrero para los latinoamericanos, en esa manifestación de decisión de lucha. Ésa es la primera condición: nadie defiende a quien no se defiende.
La segunda, es que los pueblos de América Latina comprendan esto y asuman una actitud militante, resuelta, de defensa de la revolución bolivariana a cualquier precio.
La tercera, es que los gobiernos de América Latina, no me refiero desde luego a los gobiernos de Bolivia, Ecuador, Cuba, Nicaragua, de los países del ALBA, porque ahí hay una certeza muy resuelta también de alinearse hasta las últimas consecuencias con Venezuela. Pero los demás gobiernos no pueden especular en este momento y quien lo haga será condenado por la historia. Ya han pasado 48 horas desde la aparición del decreto, deberíamos tener declaraciones contundentes de todos los presidentes latinoamericanos. Los pueblos estamos observando esto y vamos a cobrarle al gobierno que no asuma el compromiso que la hora reclama. Pero si no lo asumen será un problema para esos gobiernos, no para la lucha de Venezuela.
DR: Ahora profesor, esta amenaza, este ataque del gobierno de Estados Unidos, si las elecciones parlamentarias estuviesen ganadas por sectores de oposición y el gobierno de Estados Unidos así lo supiera, no hubiese tanto ataque en contra de nuestro país. ¿Hay algún temor por parte del gobierno de Estados Unidos con respecto a la Unión Latinoamericana y Bolivariana de los últimos años?
LB: Por supuesto, todo esto, por eso tienen que frenar a Venezuela, porque Venezuela fue el motor de un cambio muy brusco en la línea histórica de nuestros países. Se pasó de la división y de la acentuación de la división a una línea de convergencia. Estados Unidos después de su gran derrota en 2005 con el ALCA, lanzó una contraofensiva. A partir del año 2006 lanzó una contraofensiva, parte de la cual era la instalación de esas bases militares, como tú señalabas. Y hay que decir que esa contraofensiva tuvo un éxito relativo, porque varios gobiernos bajo la presión extrema del imperialismo estadounidense, pero también de la Unión Europea y de Japón, cedieron, dieron pasos atrás. A pesar de que al mismo tiempo se avanzaba, se constituía UNASUR, después la CELAC, Estados Unidos vio la posibilidad de meter un caballos de Troya en esos organismos nuevos, revolucionarios para la geopolítica regional.
Entonces, esas conquistas están, hay que defenderlas, hay que contar con ellas, Estados Unidos está contando con ellas justamente para frenarlas, para impedirlas. Una de las razones por las cuales Estados Unidos hace esto en este momento es porque en un mes, el 11 de abril, hay una Cumbre de las Américas y quiere en primer lugar tratar de impedir que Venezuela vaya y en segundo lugar quiere advertirle a aliados dudosos de esta línea de convergencia latinoamericana que no se alineen con Venezuela y que por lo menos dejen hacer a Estados Unidos.
Ahora, déjame decirte que si bien todo esto es verdad, continuando con la respuesta de cómo se debe hacer, cómo actuar para impedir la agresión, creo que hay que tomar una actitud mucho más resuelta de parte de las vanguardias revolucionarias en América Latina. Hay que comprender exactamente la magnitud del momento, no para alarmar, mucho menos para retroceder.
JR: Claro, porque el miedo paraliza.
LB: Sí; y además el miedo deja que ocurra lo que ellos quieren hacer: la invasión. Entonces el coraje tiene que estar para impedirlo. Yo les digo que junto con cientos y miles y tal vez decenas de miles de latinoamericanos, estamos completamente resueltos a formar desde ya, desde hoy mismo, brigadas internacionalistas en cada uno de nuestros países: en Argentina, en Uruguay, en Brasil, en Chile, en Paraguay. Desde luego, no en Bolivia ni en Ecuador, ni en Cuba, ni en Nicaragua, porque ahí hay otra situación y son los gobiernos, los Estados los que están en esta posición; pero allí donde no hay definiciones netas, donde hay dudas, tanto más cuando hay posicionamiento contrario, tenemos que formar brigadas internacionalistas que le digan muy claramente al imperialismo que estamos resueltos a todo, por el momento brigadas solamente para hacer propaganda, para decirle a cada uno de nuestros pueblos la verdad de Venezuela y la verdad de la agresión estadounidenses. Pero si las cosas avanzaran esas brigadas tendrán que estar resueltas a llegar a la instancia que sea necesaria. No podemos vacilar en este momento y no vacilaremos, con todo este conjunto de fuerzas y con la dirección político militar revolucionaria de Venezuela a la cabeza es posible impedir la agresión militar.
JR: Vamos a hacer una pausa, profesor y vamos a hablar del tema de los medios, vamos a irnos por ahí. Bueno, usted tiene una revista, ha escrito muchísimo sobre esto, pero muchas de estas amenazas, de estas agresiones que montan en la Casa Blanca, en el Departamento de Estado, se basan en pasquines y cosas como estas. Y bueno, las páginas de Internet, los canales de televisión como CNN, yo creo que ese, como dice Walter Martínez, es el otro escenario de la guerra. A Muhammar Gadafi, siempre lo hemos dicho, lo mataron a punta de cámaras de televisión. Sin ánimos de alarmar ¿qué podemos hacer como periodistas para confrontar esto que le ha llenado a la gente la cabeza de cosas y cuando tú hablas del imperialismo, de agresiones y de cosas, hay gente todavía que dice: ¡no chico, pero van a seguir con ese cuento? Porque todavía pasa, no solamente en Venezuela sino en América Latina. ¿Le parece?
LB: Cómo no, podemos hacerlo y ya lo estamos haciendo.
DR: Bueno, nos va a comentar de esto al regreso, hay guerra económica, psicológica, mediática.
JR: Mediática, cultural. Bueno, de todo tipo.
DR: El profesor Luis Bilbao continúa con nosotros luego de esta pausa. No se aparten de nuestra sintonía.
Amigos, ya de vuelta con ustedes en este Desayuno, son las 7:12 minutos de la mañana y tenemos la participación de la audiencia.
JR: @elconde0069 dice: el pueblo venezolano exige respeto, ya basta de atropellos imperialistas y usa el #obamayanquigohome.
DR: @abel0109 dice: somos el pueblo de las dificultades, el pueblo de los vencedores. Y utiliza también la etiqueta #obamayanquigohome.
JR: @begutierrezf, dice: ni se arrodilló Bolívar, ni nos arrodillaremos nosotros frente a este imperio arrogante. #habilitanteAntiImperialista.
DR: Un mensaje más lo envía @meurel, dice: Chávez nos enseñó muchas cosas, entre ellas que esta patria es nuestra. #habilitanteantiimperialista.
JR: Muchísimas gracias por la participación de ustedes. Profe, mucha gente activa, usted hablaba de eso, de movimientos sociales en la calle, de que le van a reclamar de hecho a los gobiernos que están como guabineando la cosa: bueno sí, pero vamos a ver, vamos a esperar. Pero la gente ha adquirido un nivel de conciencia, además hay medios como este que, bueno, a mí no me gusta mucho pero lo uso bastante. ¿Cómo hacemos una comunicación efectiva y eficiente, entendiendo que no son los responsables pero son actores protagónicos dentro de toda esta tramoya que se monta desde Washington contra Venezuela, contra Cuba, contra Nicaragua, contra Argentina, contra Ecuador?
LB: Antes de darte mi opinión sobre eso, quisiera dar una información que probablemente no es de dominio público pero es muy significativa. Estos medios ultra reaccionarios de toda América Latina, que llevan desde hace años una campaña feroz contra Venezuela y en los últimos dos años han llegado al paroxismo, curiosamente ayer cambiaron completamente de tono, tomaron distancia de la decisión de Obama y algunos publicaron notas muy críticas a la decisión de Obama. Algunos publicaron incluso, varios de los medios conservadores de América Latina ubicaron una nota de la BBC de Londres. La BBC de Londres, para quien no lo sepa, fue el instrumento principal de propaganda contra la Unión Soviética durante los años de la guerra fría. Tenía un grado de seriedad en aquel momento en cuanto a la veracidad de su información pero era un instrumento de penetración. Desde que terminó aquella historia y comenzó la otra, la degradación de la BBC acompaña la degradación de toda la prensa capitalista en el mundo. No obstante, ayer la BBC hizo un magnífico informe demostrando los riesgos que planteaba la decisión de Obama y esto lo comprendieron la burguesía, los capitales más concentrados de la burguesía latinoamericana y publicaron esa posición. Esto es un dato más del espacio que tenemos para detener la agresión estadounidense.
¿Por qué esa prensa, tú preguntas por qué esa prensa hace eso? Bueno, porque incluso entre ellos hay algunos que piensan. Y comprenden que Estados Unidos con este acto está en riesgo de perder todo lo que ganó en los últimos años para evitar la convergencia latinoamericana; que lo que está haciendo es exactamente lo inverso con esta decisión; que en la Cumbre de las Américas en lugar de frenar a los gobiernos -y por supuesto a Venezuela- lo que va a conseguir es destruir aquellos eslabones que había conseguido anudar para cerrar la cadena en torno de la revolución en América Latina y de la unidad de América Latina. Entonces estas burguesías comprenden que eso significaría una desestabilización general de América Latina y ponen un freno.
Por supuesto que eso no pasa de allí. Si Estados Unidos continúa avanzando ellos van a apoyar eso, con alguna voz crítica. No son otra cosa que agentes del capital financiero internacional, de manera que no pueden hacer otra cosa. Pero hay que tener esto muy en cuenta, porque significa que hay sectores del gran capital en América Latina que comprenden el riesgo en el que ellos entran con la decisión de Obama. Hay que comprender las dos cosas, esto es muy grave para nosotros, pero es muchísimo más grave para el sistema capitalista, para el equilibrio del sistema capitalista.
Pasemos al tema central de este punto.
JR: Estoy tomando nota aquí.
DR: No, tenía acá dos consultas, una la tomé del twitter, hay muchísimas preguntas a través de la red social. Una es: ¿incorporamos en esa lista de relación que puede existir entre esa decisión del gobierno de Estados Unidos en contra de nuestro país, la relación cercana que hay entre Venezuela y la República Popular China y Rusia en el ámbito económico, tecnológico y militar?
Y la segunda pregunta que le hacen a través del twitter: ¿se puede esperar algún pronunciamiento por parte de la Organización de las Naciones Unidas?
LB: Bueno, de las Naciones Unidas es dudoso, más que dudoso. Pero Rusia y China, al margen de los pronunciamientos y las declaraciones, no tengo dudas que van a hacer todo lo que esté a su alcance en términos políticos y diplomáticos para que esto se detenga, que esta agresión no pase a mayores. Y esto desde luego no es una cosa menor porque está reflejando una nueva correlación de fuerzas en el mundo y esto a su vez está reflejando el resultado de la visión estratégica del comandante Chávez. Él trabajó por todo esto y sembró, y dejó sembrado en todo el mundo, en todo el planeta, semillas que hoy están brotando con una fuerza que asusta al imperialismo. Por ejemplo, lo que está pasando, como un mínimo ejemplo de lo que va a pasar, en Grecia y en España. Acompañé al comandante Chávez en varias giras internacionales y una de ellas por países de Europa y vi a los jóvenes de Europa encontrando la idea de la revolución y del socialismo en la figura del comandante Chávez. Entonces, todo esto es lo que quiere detener, necesita detener, Estados Unidos.
JR: Profe, tenemos que despedir lamentablemente, hay que tener un programa de tres horas con Luis Bilbao, pero de todas las tesis que él lanza yo me quedo con la de que es posible detener esto, que tenemos las herramientas, que tenemos la conciencia y que tenemos las ganas de hacerlo. Y yo no puedo despedirlo sin que usted reafirme esa tesis ante nuestra audiencia de Venezolana de Televisión.
LB: Sí. Yo estoy completamente convencido que podemos detenerlos con este conjunto de tareas, cuyo vértice está en la determinación del gobierno y del pueblo venezolanos. Y de eso no hay la más mínima duda. En estas 48 horas transcurridas ha quedado por demás claro que el pensamiento, la práctica, la acción revolucionaria del comandante Chávez no está viva, está mucho más viva y crecida que en todo el período anterior. Así que podemos tener confianza de que entramos a una batalla muy dura, pero podemos entrar a ella con confianza porque la vamos a ganar, no tengo ninguna duda de esto. No puede vencer la irracionalidad en el mundo, es demasiado lo que se está jugando y vamos a vencer.
DR: Bueno y el llamado es a la paz y a seguir el camino democrático que siempre ha mantenido el gobierno revolucionario. Gracias.
JR: Profe, la revista se imprime en Venezuela.
LB: Sí, América XXI se imprime en Venezuela. En cinco países aparece América XXI. Es toda una conquista, con las muchas conquistas que ha tenido el periodismo revolucionario en los últimos años. Y en Venezuela si bien ha habido problemas, altibajos por cuestiones organizativas, ahora y desde hace tres meses está saliendo, el primer sábado de cada mes encartada en el Correo del Orinoco. Así que yo invito a que todos lean esto y participen en la elaboración de manera crítica.
JR: El twitter, @BilbaoL. Gracias profesor.
DR: En este Desayuno hacemos una nueva pausa y queda más información.
De Venezuela depende
Quién pondrá el gramo que defina el fiel de la balanza en el delicado equilibrio mundial: ésa es la cuestión de más difícil respuesta a comienzos de 2015.
¿Será Estados Unidos, con una decisión bélica extrema en algunos de los innumerables puntos donde el planeta bascula? ¿Serán los Brics, mediante un paso económico que haga estallar definitivamente el sistema financiero que pende del dólar? ¿O será acaso una revolución (un darse vuelta del orden actual, para ceñir el término a su estricta etimología) encadenada a escala global? ¿Qué países, qué estructuras organizativas, qué ideologías y estrategias prevalecerían en cada caso?
Incluso quienes no se ocupan especialmente de economía y política internacionales perciben, siquiera de manera inconsciente, que el mundo está en constante amenaza de un vuelco imprevisible. Y actúan en consecuencia. La dramática situación de judíos y árabes en Europa, víctimas de xenofobia descontrolada, afirma en millones de seres humanos la idea de que la crisis tiende a un desenlace.
A propósito de los abruptos cambios políticos recientes en Grecia y España no pocos analistas del Norte han hecho un descubrimiento: resulta que el pensamiento y la acción de Hugo Chávez habría inspirado esos movimientos. Nada como la sagacidad de la prensa imperial. América XXI hizo la crónica analítica de la última gira internacional de Hugo Chávez en su edición de noviembre de 2010. A partir de sendos actos en Viena y Londres, adonde acudieron miles de jóvenes de toda Europa, quedaba claro el impacto que la palabra de Chávez producía en esos segmentos ávidos de la juventud europea.
En el segundo aniversario de su muerte es el mejor homenaje posible a su memoria reafirmar hoy, con ayuda involuntaria de editorialistas imperiales, que Chávez efectivamente dejó una honda huella en aquellas sociedades, proseguidas por nuevas fuerzas políticas ahora, cuando resulta inocultable por más tiempo que el capitalismo llegó a su nadir. Él llevó a la Europa exhausta los conceptos olvidados de revolución y socialismo. No como mera idea, sino como ejemplo palpable: Venezuela en Revolución, en combate por la transición al socialismo.
Su mensaje entonces, encarnado ahora en la lucha de todo un pueblo, en el Partido al que dejó su legado, en los cuadros dirigentes a quienes encargó la continuidad, pesan de manera sobresaliente en la balanza de un sistema mundial a punto de colapso. No hay exageración en la afirmación de que un gramo más o un gramo menos en la transición venezolana será muy difícilmente contrarrestado por lo que hagan o pretendan hacer quienes pugnan por que prevalezca uno u otro platillo. Y no habrá que esperar otro quinquenio para que lo admitan los ideólogos del imperialismo: lo están haciendo ahora mismo por la vía de los hechos, al centrar en Venezuela toda su panoplia contrarrevolucionaria para evitar, justamente, que la continuidad de ese ejemplo se sostenga y pese en el escenario internacional con potencia decisiva.
Amenaza de invasión
Tras la derrota del último intento golpista, Estados Unidos parece dispuesto a apelar a su ultima ratio: la intervención militar en Venezuela. Así lo sugiere el comunicado del Departamento de Estado que se arroga el derecho de “encauzar” al país. Y lo avalan la campaña feroz de la prensa comercial continental y el alineamiento innoble de todos los partidos conservadores y socialdemócratas al sur del Río Bravo contra el gobierno de Nicolás Maduro.
No obstante, si no hay duda de la voluntad imperialista, sí la hay respecto de sus capacidades para llevarla adelante. O, más bien, cabe una certeza: Estados Unidos no puede hacerlo en el actual contexto.
Sus estrategas han leído a Lenin y saben el significado de “el eslabón más débil”. Por eso arremeten contra otros anillos de la nueva conformación geopolítica regional y, a partir de debilidades notorias, acorralan a los gobiernos de Brasil y Argentina. No para consumar un golpe de Estado mediante la forma buscada en Venezuela o cualesquiera otras. No. Se trata de congelar las actuales relaciones sociales de fuerza en ambos países, coyunturalmente negativas para sus pueblos, por razones que América XXI expuso paso a paso. Al margen los gobiernos, es improbable que en el mediano plazo alcancen ese objetivo. Pero cuenta el corto plazo. Y a eso apuestan en el Departamento de Estado para hacer que la semilla Chávez no fructifique.
Una cruel ironía de la dialéctica histórica hace que en los dos países de mayor desarrollo económico –y en consecuencia con proletariados más poderosos– de Suramérica, el enorme peso alcanzado por la figura de Chávez no haya plasmado hasta el momento en fuerzas políticas que retomen, en sus propias condiciones y a partir de sus singulares historias, el ejemplo venezolano. Aquello que ya comienza a expresarse en Europa (donde sin duda recorrerá un sinuoso camino), no tiene carnadura en Brasil y Argentina. Ésa es la ventaja de Washington. Y la utilizará en todo el período que demande la edificación o reconfiguración y recomposición de fuerzas revolucionarias de masas en ambos países.
A cambio de invasión inmediata a Venezuela, Washington persistirá con la guerra económica, el acoso político, la acción militar limitada a partir de comandos paramilitares enviados desde Colombia y la infiltración en cada resquicio donde le sea posible. “Están buscando muertos y sangre para desestabilizar a Venezuela”, señaló Maduro. El asesinato de un adolescente en Tháchira el 23 de febrero lo prueba.
De allí la importancia trascendental de las medidas adoptadas por el Presidente ante el último intento golpista: ellas indican que no está dispuesto –y la totalidad de la Dirección Revolucionaria político-militar lo acompaña– a entregar la Revolución por presión de la burguesía local y el imperialismo.
Detener y procesar a Antonio Ledezma, alcalde de Caracas y uno de los promotores del golpe fallido del 12 de febrero, muy lejos de mostrar una deriva antidemocrática de la Revolución, prueba la determinación de defender la verdadera democracia frente a contumaces representantes de la dictadura civil que gobernó durante la IV República.
Supuestos demócratas-republicanos escandalizados por la detención de Ledezma, trasladados a 1789 actuarían como quienes enfrentaron la Revolución de la cual nació la democracia y la República burguesas. Aunque bien es cierto que no pocos revolucionarios de hoy actúan de igual manera, intoxicados por la propaganda del capital al punto de perder el más primario sentido de la orientación.
Alzados en armas como mascarones de proa del imperialismo, Ledezma, Julio Borges y María Corina Machado en la cárcel, junto al ya prisionero Leopoldo López, son condición necesaria, aunque no suficiente, para impedir que Washington empuje a Venezuela a un baño de sangre, pero también para detener y revertir el contraataque imperialista empeñado en desandar el camino de convergencia de América Latina y recuperar la hegemonía en la región.
Se ahonda la crisis capitalista
Un dato reiterado en estas páginas desde hace meses es mostrado ahora con temor por conspicuos medios de prensa del gran capital: la deflación. Técnicos en economía imperial asumen –y por estos días propagandizan- que para el sistema es imprescindible un mínimo de inflación del 2% anual. Pero admiten que Estados Unidos (donde la gasolina bajó un 35%), Canadá y Gran Bretaña –cuyos PIB crecen alrededor del 2%- no alcanzan el nivel de inflación necesario, mientras que Japón está ya directamente en situación deflacionaria, tal como 15 de los 19 miembros de la eurozona. En China la inflación llegó a 0,8%, muy lejos del nivel adecuado a las necesidades del capital y con tendencia a disminuir.
Se trata de un signo particularmente elocuente de la crisis capitalista. Y tiene directa correspondencia con la belicosidad de Washington y Bruselas, puesto que se traduce en la práctica en graves problemas sociales y desafíos políticos más graves aún para las clases dominantes.
Los países rectores de la Unión Europea tienen sus propias razones para enfrentar a Rusia en torno al control de Ucrania, pero Washington los empuja a un ritmo que corta el aliento en Berlín, París y Londres. Tanto más cuanto Rusia avanza con China en la afirmación de un bloque global objetivamente confrontado en competencia económica con Estados Unidos y la UE. En torno a Ucrania hay un riesgo de guerra de incontrolables derivaciones. Allí se plantea el punto de más riesgosa confrontación del planeta, mayor que en Medio Oriente, donde está a punto de generalizarse una nueva guerra en Irak en torno al denominado Estado Islámico y siempre late la posibilidad de conflagración general con Israel como ariete imperial. Junto con el ya descripto punto de choque por la recuperación del control sobre América Latina, con eje en Venezuela, son éstas las áreas donde el gobierno estadounidense oscila entre retroceder o huir hacia delante.
La opción de guerra por parte de Washington es el gramo que inclinaría la balanza en el sentido de la barbarie. El frente único mundial antimperialista es el único recurso para frenar esa carrera irracional, empujada no por un individuo o un gobierno, sino por la lógica propia del capital. Ése es el gramo en el otro platillo.
Sólo Venezuela está en condiciones de articular tal frente en América Latina y de ésta con los Brics y otros países, no sólo en torno a gobiernos, sino a partir de actuales y potenciales fuerzas revolucionarias con enraizamiento de masas.
Es una carga demasiado pesada. Pero los hijos de Chávez –en Venezuela y el mundo– sabrán hacerlo.
entrevista con radio nacional argentina
“La prensa comercial esconde lo que pasa en Venezuela”
El periodista y escritor Luis Bilbao afirmó que a la prensa comercial le falta un capítulo en la historia cuando informa sobre la detención del alcalde de Caracas Antonio Ledezma. El director de la revista América XXI recordó que esta decisión de la justicia venezolana es parte del desbaratamiento de una nueva acción golpista contra el presidente Nicolás Maduro.
El periodista, especializado en economía y política internacional y profesor de Economía Política, recordó que a comienzos de este mes las autoridades venezolanas con la ayuda de los oficiales más jóvenes de la Fuerza Armada Bolivariana descubrieron un plan que incluía un bombardeo contra objetivos civiles en varias ciudades del país.
Bilbao relacionó esta detención con la ofensiva de Estados Unidos contra varios gobiernos de América Latina y anticipó que tras haber desbaratado este intento cabe esperar nuevas acciones por parte de la derecha venezolana y sus nexos internacionales.
Entrevista completa aquí
Atlas ya no sostiene el planeta
No cesa el terremoto geopolítico. La humanidad asiste a un torbellino de fuerzas ciegas. Pocos están “un paso delante del caos”. Sólo el hecho de ver al mayor imperio de todos los tiempos doblegarse ante la Revolución Cubana bastaría para intuir la magnitud de los cambios en ciernes.
Hay mucho más: convergencia objetiva de China y Rusia con un número creciente de países de porte medio; suma incontable de intentos fracasados por derrumbar la Revolución Socialista Bolivariana; victoria en Grecia de una izquierda nueva, sin formas definidas pero potente; pánico en Madrid, Lisboa y Roma por la amenaza inmediata anunciada por el giro masivo del pueblo griego hacia una propuesta de cambio radical; aparición de un anacronismo poderoso como el denominado Estado Islámico; irrupción del terrorismo en Europa en escala impensada y con base objetiva para multiplicarse; temor en Berlín, París y Londres por el devastador efecto económico latente en la imposibilidad de mantener las actuales políticas de salvación capitalista; capacidad de resistencia en Siria frente a una embestida múltiple de los centros metropolitanos y afirmación, con Irán en el centro, de un eje de poder capaz de cambiar definitivamente las correlaciones de fuerza en Medio Oriente, en detrimento de Estados Unidos, la Unión Europea y el Estado sionista; persistencia y proyección potencial del Alba… Por detrás, la impotencia de los centros imperiales para romper con la dinámica de caída y descontrol económico impuesta desde el estallido de 2008.
Los 5
Quién podía creer, 16 años atrás, cuando el capital parecía todopoderoso, que los cinco luchadores antiterroristas, detenidos en Estados Unidos y encarcelados con juicios viciados al punto de desacreditar definitivamente cualquier noción de genuina democracia, saldrían finalmente en libertad. Quién podía creer que la imagen de fuerza inconmovible del sistema judicial imperialista estallaría en mil pedazos. Sólo quienes estaban armados con una honda convicción revolucionaria, combinada con visión estratégica, capacidad para la acción y férrea voluntad política. Con Fidel a la cabeza, fueron decenas de miles los que en Cuba y en todo el mundo creyeron y se comprometieron en una lucha aparentemente quijotesca, que ahora muestra su fruto.
El regreso de Los 5 a Cuba, con la voluntad revolucionaria intacta, debería ser motivo de reflexión no sólo para demócratas sinceros que en el mundo han condenado a la isla socialista, sino también para expresiones infantoizquierdistas dispuestas incluso a entender esta victoria como una rendición de La Habana, encaminada además hacia la restauración capitalista.
No hay modo de ser consecuentemente demócrata sin asumir la perversión profunda del sistema judicial resultante de las necesidades imperialistas combinadas con extraordinarias luchas del movimiento obrero y popular estadounidense en un momento de auge del capital. Hoy, en el punto inverso de esa dinámica histórica, libertades civiles, garantías individuales y justicia sólo valen allí cuando conviene a los intereses de las clases dominantes y, dentro de ellas, a un grupo de megamillonarios enajenados.
No hay modo de ser revolucionario sin comprender el conjunto extraordinario de fuerzas acumuladas en todo el mundo para doblegar la voluntad de Washington. Llevar a cabo esa tarea implica una formidable capacidad política y prueba el sentido estratégico de esa línea de acción, obviamente en choque frontal con el capitalismo imperialista.
No son demócratas o revolucionarios quienes en un acto de irracionalidad dan la espalda a este ejemplo histórico. Lo serán mucho menos en el futuro inmediato. Unos y otros, aunque se presenten como opuestos entre sí, estarán aunados como adláteres de la fuerza que crece en medio de la crisis y frente a sucesivas victorias revolucionarias: el fascismo. No son las palabras las que definen a individuos u organizaciones. Es la actitud que asumen en medio del terremoto provocado por un sistema que se resquebraja.
Irracionalidad creciente
Un ejemplo es lo ocurrido en París tras el atentado terrorista en la redacción de una revista humorística, brutal como pocos.
Personas seguramente movidas por las mejores intenciones redujeron el hecho al salvajismo enajenado de un grupo religioso. Con tal base, se produjo una oleada de indignación y rechazo en todo el mundo. Una multitudinaria manifestación en París –ciertamente magnificada por los medios de comunicación– más que compromiso democrático mostró temor e inconsciencia: a la cabeza de la marcha estaban François Hollande, Nicolás Sarkozy y …Benjamín Netanyahu, al lado de Angela Merkel y Mariano Rajoy. Es decir, algunos fascistas connotados acompañados por una pléyade de cómplices del terrorismo de Estado practicado por potencias imperiales en países dependientes.
Sin esas operaciones de guerra en todas las cuales participaron sucesivos gobiernos de Francia, es incomprensible el atentado contra Charlie Hebdo. De paso: la ministra de Cultura de Francia respondió al Papa, quien había condenado el hecho de burlarse de una religión. “En el país de Voltaire –dijo, palabra más o menos– es posible mofarse de cualquier religión”. Brava funcionaria. Aunque un tanto irreflexiva. En efecto había que responder al Papa. Sin embargo, Christiane Taubira dijo más de lo que pretendía: hay tanta distancia, en todos los sentidos imaginables, entre la figura de Voltaire y la revista en cuestión, como la que media entre las luces que darían base a la revolución burguesa y la oscuridad irrespirable del capitalismo en putrefacción. Los alcances de una consigna vacía como “Yo soy Charlie Hebdo”, más que superficialidad indican inconsciencia y proclividad a dejarse llevar por la irracionalidad. La misma que transforma a víctimas del imperialismo en máquinas de matar sin sentido, ni estrategia, ni propósitos fundados de emancipación humana. Dicho de otro modo: a menos que una poderosa fuerza consciente y organizada se oponga a esa dinámica, la potencia social mostrada en la marcha contra el atentado terrorista, encabezada por terroristas, está mayoritariamente encaminada a transformse en locura fascista. Si esa dinámica se afirmara, Europa sería un campo de demencial batalla entre terroristas enajenados por una idea religiosa y ciudadanos no menos alienados por el opio capitalista.
De la mitología al materialismo
Una tendencia inversa se revela en Grecia, con la victoria de la coalición Syriza. Allí la crisis estructural derivó en respaldo a una propuesta genéricamente anticapitalista. Comprobado que el titán contemporáneo, Atlas-Unión Europea, ya no sostiene al planeta –ni puede hacerlo con la tambaleante ayuda cribada de amenazas de Estados Unidos– las masas optaron por salir del laberinto rompiendo los muros levantados por el sistema. El mensaje más claro para el resto del mundo es lo ocurrido a la socialdemocracia: el antes poderoso Pasok fue arrasado. Y no volverá a levantarse. No obstante, también allí se vio la endeblez general de una sociedad anestesiada por el consumismo. Para vencer, Syriza se vio compelida a morigerar su programa. Esa flexión, electoralmente justificada, puede ser mera táctica. Se verá en el devenir. En todo caso, no hay salida en Grecia sin romper –siquiera tendencialmente– con el dogal capitalista. Tal como ocurre en España y Portugal, otros dos miembros de la UE en situación análoga y con dinámicas electorales semejantes.
Celac: dinámica de convergencia y fuerzas opuestas
Cuando esta columna va a imprenta se reúne la Celac en Costa Rica. De los 33 países del bloque, 12 mandatarios no asistieron a la cita. Argentina, México y Perú estuvieron entre los ausentes. Cuba fue acogida con el alborozo de muchos y el asombro de unos pocos. Raúl Castro señaló que la continuidad del bloqueo estadounidense a la isla supone un límite infranqueable para la normalización diplomática. Y atacó el punto clave cuando dijo: “Expresamos enérgica condena a las inaceptables e injustificadas sanciones unilaterales impuestas a la República Bolivariana de Venezuela y a la continuada intervención externa dirigida a crear inestabilidad en esa hermana nación”. Adiós al ensueño del Departamento de Estado de poner una cuña entre ambos gobiernos revolucionarios. Cuba ya está reincorporada en el concierto latinoamericano. Washington continúa dando puñetazos al aire.
El discurso de Nicolás Maduro ratificó la línea estratégica trazada por Hugo Chávez, hoy ostensiblemente victoriosa frente a la potencia del Norte: “Clamo por la voluntad política, por el respeto y la diversidad para continuar el camino de la construcción de la nueva América Latina y el Caribe. Desde Venezuela seguiremos aportando nuestro granito de arena con voluntad, amor y paciencia”, dijo en su intervención, aludiendo sin decirlo al concepto clásico de frente único antimperialista.
Sólo omisión –o gestos de disgusto o perplejidad– fueron las respuestas contrarias a estos discursos. Primó el acuerdo con ellos. La Casa Blanca continúa perdiendo terreno en América Latina.
Contrarrevolución
No habrá rendición por parte del Departamento de Estado frente a este desplazamiento de fuerzas. Hoy los estrategas imperialistas apuntan a tres frentes principales: Venezuela, Siria y, en primer lugar y de máxima gravedad, Ucrania. Por supuesto pretenden imponer su superioridad económica y capitalizar la ideología consumista en franjas de la población cubana. No cejarán en su propósito de derrocar al gobierno revolucionario. El paso atrás supone buscar base de apoyo para el contraataque capaz de recuperar terreno en toda la región, a partir de una supuesta desmoralización de la Revolución Cubana y un no menos hipotético desmoronamiento de la Revolución Socialista Bolivariana.
Aun con toda la gravedad que implica la escalada sobre Venezuela y Siria, el riesgo mayor reside hoy en Ucrania, donde Estados Unidos ensaya una prueba de fuerzas de incalculables derivaciones, puesto que mientras el Departamento de Estado pretende ocupar ese país y ganar espacio geopolítico, el Pentágono rodea a Rusia de bases militares y avanza en una guerra que puede desembocar en confrontación nuclear.
Ante su derrota histórica, el imperialismo huye hacia delante por el camino de la irracionalidad; de la violencia sin límites. Cada quien sabrá cómo ubicarse frente a este desafío de dimensión universal y alcance histórico.
¿quién baja el precio del petróleo?
Luis Bilbao en el programa «Continentes» de Hispan TV
La cercanía o distancia que tienen los Gobiernos miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) con la política exterior de Estados Unidos, parece ser la línea divisoria entre ellos.
El final del 2014 y el primer trimestre del 2015, marca una baja en el precio, que cambia las perspectivas económicas de varias naciones que dependen en mayor o menor grado de estas ventas, para tener una balanza comercial favorable.
¿Quiénes se benefician y quiénes se perjudican con un petróleo por debajo de 50 dólares el barril? Más allá de los valores de mercado, que establecen un precio a través de la oferta y la demanda, existen factores políticos que parecen influenciar drásticamente en la cotización del crudo.
Grupos terroristas que toman pozos y refinerías, venden a precios por debajo del costo. Operadores financieros que son determinantes, desde el Wall Street, en sus especulaciones con la compra y venta de acciones y las grandes empresas petroleras multinacionales, terminan de cerrar un complejo mapa, donde se intenta perjudicar a los países exportadores no alineados.
Luis Bilbao explica este fenómeno y sus consecuencias. En «Continentes», por Hispan TV.
atentado en parís
Luis Bilbao en entrevista con Radio Nacional de Argentina
Luis Bilbao, director de la revista América XXI, fue entrevistado por Radio Nacional de Argentina el pasado 9 de enero. Allí conversó sobre el atentado al semanario francés Charlie Hebdo y los subsiguientes ataques terroristas, atendiendo a las implicancias políticas que a nivel mundial tienen estos hechos.
Para escuchar la entrevista completa siga este enlace
un desafío para toda américa latina
Momento clave para la Revolución Bolivariana
Perspectivas: Venezuela es un obstáculo mayor para los planes de sobrevivencia imperialista. Su lugar en América Latina y sus alianzas estratégicas traban los planes de Washington, que descargará sobre el gobierno de Nicolás Maduro todo el peso de su desesperación.
No será 2015 un simple año más para la Revolución Bolivariana. La suerte de Venezuela puede resultar una clave para la relación de Estados Unidos con América Latina y, por lo mismo, para que pueda sostener o no su papel rector en el concierto mundial, dado el marco general de retracción económica y multiplicación de conflictos bélicos o pre-bélicos de gran envergadura.
Adicionalmente, la política exterior de Venezuela tiene un componente en extremo preocupante para Washington, puesto que ha establecido lazos muy sólidos con los dos países que constituyen hoy el mayor desafío para el centro histórico del poder imperial: Rusia y China. Hay otro cúmulo de razones, de carácter interno, que completan el cuadro.
Ante todo gravita el papel geopolítico de Venezuela y la perentoria necesidad para Estados Unidos y Europa de erradicar su ejemplo. Basta ver el curso de los hechos políticos en España y Grecia –dos casos avanzados en que vanguardias nacientes encuentran inspiración e impulso en la Revolución Bolivariana– o interpretar el significado potencial de la ola de movilizaciones desatada en Estados Unidos por el asesinato de Michael Brown, para comprender la razón por la cual quienes diseñan la estrategia de sobrevivencia imperial encuentran en Bolivia y los restantes países del Alba, pero en primer lugar en Venezuela, un obstáculo con el que deben acabar sin demora.
Fiasco estadounidense en el Cono Sur
Ya se ha dicho que el reciente resultado electoral en Uruguay y Brasil fue a contramano de los esfuerzos de la Casa Blanca y abrió un paréntesis para la aplicación rampante de políticas anticrisis de saneamiento capitalista en toda la región, cuyo corolario inevitable hubiese sido el aislamiento de Venezuela y el Alba. El fiasco del Norte no es necesariamente una victoria de su contraparte. Para afrontar la coyuntura crítica el reelecto gobierno brasileño no programa medidas de corte anticapitalista. Tampoco el del Frente Amplio uruguayo. Pero sí supone una obligada pausa en el contraataque imperialista y la posibilidad de utilizar convenientemente ese tiempo adicional.
Eso es lo que se verá en 2015: la capacidad –o lo contrario– de aprovechar el aliento estratégico que la voluntad espontánea de las masas insufló a toda la región con su comportamiento electoral en aquellos países. Pero lo que constituye impulso y espacio para el proyecto de unión y emancipación latinoamericana es exactamente lo inverso para Estados Unidos: estrechamiento y freno para su estrategia contrarrevolucionaria.
Los efectos inexorables de la crisis económica en los centros de la economía mundial golpearán con dureza a gobiernos latinoamericanos débiles y agudizarán la necesidad de cambios profundos. Dos países clave en la región, Brasil y Argentina, se mantuvieron hasta hoy con programas de reformas dentro del sistema capitalista. Si al llegar al límite dan paso a movimientos políticos de masas con definiciones anticapitalistas, el debilitamiento estratégico de Estados Unidos daría un salto cualitativo de difícil reversión.
La conclusión puede parecer una simplificación excesiva. Pero es linealmente así: abatir la Revolución es condición para que Washington desarrolle exitosamente su estrategia mundial.
Qué harán
En 2015 habrá elecciones en Venezuela para renovar la Asamblea Nacional. Encuestas diversas indicaban a comienzos de noviembre una caída relativa en la aceptación ciudadana al presidente Nicolás Maduro. Esto se debía, según aquellas consultas, sobre todo a los problemas derivados de la guerra económica: desabastecimiento e inflación. Los mismos sondeos señalaban sin embargo que en la oposición no había una mengua, sino un estrepitoso derrumbe. Sin contar con la drástica mejoría que desde entonces pudo verificarse en materia de abastecimiento, control de la inflación y aumentos de ingresos reales para las mayorías, las conclusiones a la luz de tales consultoras era nítida: no se puede confiar en una derrota electoral del gobierno revolucionario.
Tras dos años de incesante ofensiva en todos los terrenos, el imperialismo y sus representantes locales sólo cosecharon fracasos. Desde diciembre de 2012, cuando Hugo Chávez anunció que Nicolás Maduro sería su candidato en caso de nuevas elecciones presidenciales, todas las opciones fueron exploradas por ellos y en todas fueron vencidos. Intentaron desconocer el resultado de abril de 2013, que llevó a la presidencia a Maduro. Al costo de más de una decena de muertos, la asonada se agotó. Luego vino la elección para alcaldes, presentada como plebiscito por la oposición, otra vez convencida de su victoria. Fue tan aplastante la derrota en diciembre de 2013 que dos meses después desataron un ensayo insurreccional y separatista con eje en el Estado Táchira. A un elevadísimo costo en vidas, dos meses después también ese zarpazo fue derrotado.
A partir de allí la oposición se pulverizó. Hoy, Maduro y el Partido Socialista Unido de Venezuela mantienen la iniciativa en todos los terrenos. La elección directa el 23 de noviembre de 3.988 jefes y jefas de Círculos de Luchas Populares (CLP), organizaciones de base que agrupan cada una a cuatro Ubchs (Unidades de Batalla Bolívar-Chávez) movilizó y tonificó como nunca a la estructura partidaria. Se adelantó que también serán escogidos mediante el método democrático de participación de las bases los candidatos a diputados para las próximas legislativas.
La conclusión es sencilla para los estrategas del Norte: no se podrá derrocar al presidente Maduro, mucho menos acabar con la Revolución, mediante elecciones. Tampoco es pensable una simple intervención militar, según la fórmula empleada en Siria, ni un violento golpe de mano como en Ucrania. Probada unidad de la dirigencia del Partido y el Gobierno, cohesión de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb), fortalecimiento sistemático de las milicias obreras y populares, excluyen él éxito para tales planes.
De manera alguna esto descarta la continuidad de actos terroristas y pujos guarimberos. Pero en Washington saben que eso no basta para alcanzar el objetivo. El camino que les resta es continuar trabando el funcionamiento de la economía, magnificar focos de corrupción existentes e invertir millones para sobornar funcionarios y agravar ese problema, mellar por esa vía la relación entre el Gobierno y las masas, y finalmente hacer coincidir esos factores en vísperas electorales con focos de violencia apoyados desde el exterior.
Cansancio, falencias, errores… y respuestas
En otras palabras: para aspirar al éxito Estados Unidos depende de actuales y eventuales flaquezas de la Revolución. En primer lugar la economía. Unido a eso, la ruptura de la prolongada relación entre masa y dirección. Como corolario, cansancio en la base social de sustentación de la Revolución y posibilidad de abrir una brecha para la guerra civil y la contrarrevolución.
Basta observar las medidas adoptadas ahora por la Dirección Revolucionaria, con el trasfondo de dos años de durísima ofensiva imperialista, para comprender que hay en esos hombres y mujeres plena conciencia del lugar donde reside la chance del enemigo.
El problema mayor está en la economía. Hay rémoras graves, resultantes de causas objetivas y subjetivas. En primer lugar, la transición en términos institucionales, democráticos y pacíficos, sobre la base de una estructura económica dependiente del petróleo e industrialmente subdesarrollada, que supone además una cultura rentística y bajísima productividad relativa. En segundo lugar, pero de primera importancia, el hecho de que el salto al socialismo lo impulsa Venezuela en un contexto histórico de profunda derrota ideológica, organizativa y política de la clase obrera mundial y sus vanguardias. Éstas, como en otros momentos difíciles de la historia, juegan a menudo el papel inverso al que en teoría les corresponde. Tal como decía Marx: “cuando las masas se ponen en movimiento, las sectas son reaccionarias en esencia”.
Ciclópea y extremadamente compleja es la tarea de la Revolución Bolivariana para resolver debilidades ajenas de alcance internacional y raíces históricas, lo cual hace todavía más difícil afrontar desde la teoría y la práctica la transición económica, sin apelar a la fuerza –que poseen en grado más que suficiente– y evitando a la vez los efectos más nocivos de la gradualidad: desabastecimiento e inflación.
Los hechos comprueban los extraordinarios pasos adelante de la Dirección Revolucionaria. Gobierno y Partido han evitado el abismo de una ruptura en su relación con las masas. Y han avanzado hacia la resolución consistente y sostenida de los problemas provocados por la guerra económica. Queda mucho por hacer, pero allí reside la clave del año 2015 y del margen para el accionar imperialista.
Acaso América Latina comprenda a tiempo que esta lucha no se reduce a Venezuela y su desenlace no recaerá únicamente sobre la Revolución Bolivariana.
Desde Caracas,
L.B
Por qué Estados Unidos ataca a Venezuela
Ajeno a la nueva realidad que lo circunda, el Senado estadounidense votó sanciones para Venezuela por supuestas violaciones a los derechos humanos. La cámara baja debe aún confirmar esa medida, a través de la cual se pretende sancionar a 56 altos funcionarios bolivarianos.
No se hizo esperar la reacción del presidente Nicolás Maduro: “¿Quién es el Senado de Estados Unidos para sancionar a la patria de Bolívar? (…) No aceptamos sanciones imperialistas. Esta es la patria de Bolívar, que ustedes deben aprende a respetar. Somos los herederos de Ayacucho, somos los hijos de Bolívar, de Chávez”. Y agregó, en un acto donde se celebraba precisamente el 190º aniversario de la victoria del mariscal Sucre contra el imperio español: “Si se impone la locura de las sanciones Estados Unidos va a salir muy mal parado”.
Desde luego el Capitolio no espera un paso atrás de la Revolución. Se trata sólo de una medida más en la escalada de agresiones recrudecida desde abril 2013. Un vuelta más de tuerca, para contribuir al plan de desestabilización complementado con proyectadas acciones violentas.
Entre numerosos factores que los senadores no pesaron correctamente sobresale uno, aparte de que a una Revolución no se la hace retroceder con resoluciones legislativas: pocas horas después un informe especial del mismo Senado revelaría que el gobierno estadounidense secuestró y torturó a un número indeterminado de personas para, supuestamente, “combatir al terrorismo”. Y lo hizo, según el propio informe, con la participación de decenas de países, entre ellos Polonia, Austria, Alemania, Canadá, Dinamarca, Australia… y un larguísimo etcétera.
Además de desconocer la soberanía venezolana el Senado parece no comprender que ya no puede manipular la opinión pública mundialalegando que Estados Unidos es el bastión universal de la democracia y los derechos humanos, como lo hizo desde los 1980 contra la Unión Soviética.
Otras razones
Nadie espera que las clases dominantes imperialistas adecuen su política internacional al hecho obvio de que la hegemonía planetaria de Washington es cosa del pasado. Por el contrario, incluso razones de orden interno llevan a acelerar la marcha irracional de la Casa Blanca. La oleada de movilizaciones masivas desatada por el asesinato de inocentes ciudadanos afroamericanos a manos de policías blancos expresa un malestar muy hondo que explota por esos viles asesinatos. En primer lugar, la despiadada política económica mediante la cual las clases dominantes del mayor imperio tratan, sin éxito, de neutralizar la crisis que carcome las entrañas del sistema.
Barack Obama, del partido Demócrata y primer presidente negro de Estados Unidos, quedó muy lejos de las expectativas despertadas dentro y fuera de su país seis años atrás. En ese período la economía estadounidense creció en total el 8%. Y el ingreso promedio de los asalariados cayó un 4%.
Relea las cifras y compárelas con las equivalentes a los primeros seis años de George W Bush: casi 16% de crecimiento y 2% de caída. Ahora considere que esas estadísticas falsean esencialmente la realidad. Tales promedios son indicativos de una tendencia general: en los últimos 14 años el “crecimiento” es en realidad estancamiento y el ingreso medio ha caído un 10%, aunque el proceso de caída comenzó hacia 1980 y ya supera el 25% de disminución para el período.Pero esas mediciones son inútiles para registrar la situación de las mayorías, a quienes golpea la desocupación rampante y la pobreza creciente.
No hay exageración. “El año pasado 2,5 millones de niños en Estados Unidos vivían en refugios, en las calles, en los autos, o en campamentos desprotegidos”. Es una afirmación del Centro Nacional de Familias Desamparadas (NCFH), publicado por el antaño prestigioso semanario Newsweek. No están contabilizados aquí los niños centroamericanos mantenidos en jaulas a espera de la deportación. El informe, titulado Más jóvenes marginados en Estados Unidos, subraya que de 2012 a 2013el número de niños sin hogar aumentó en un 8%, alcanzando un máximo histórico, según los datos del American Institutes for Research (AIR).¿Cuántos Michael Brown habrá en los próximos años? ¿Y cuántas sublevaciones espontáneas de ciudadanos desesperados?
La contracara de esa política interior es la aceleración de la dinámica belicista en todo el planeta y el relanzamiento de la carrera armamentista, en la cual se inscribe esta nueva agresión contra Venezuela.
Estancamiento, pobreza y súper explotación son los signos sobresalientes de la realidad estadounidense en las últimas décadas. La carrera armamentista agravará los dos últimos factores y no resolverá el primero. A término, esta política transformará en conciencia organizada la sublevación espontánea de hoy, bajo el ejemplo de resistencia y lucha revolucionaria en otras latitudes. En particular, Venezuela.
*Artículo publicado en Cuatro-F, semanario del Psuv, el domingo 14 de diciembre de 2014.
campaña presidencial como síntoma de enfermedad incurable
Debacle final del progresismo argentino y perspectiva de choque clase contra clase
Argentina saldrá del lodazal irrespirable donde la han sumergido sus clases dominantes. Pero no lo hará por el camino propuesto por ellas mismas, a través de candidatos prefabricados, en esta campaña presidencial ignominiosa.
La clase trabajadora, las juventudes, el pueblo argentino todo, deberemos recorrer un tránsito doloroso. El precio de décadas de destrucción, de omisión, incapacidad o complicidad, según el caso, se paga y pagará con sufrimiento social y creciente conmoción política, durante un período tanto más prolongado y gravoso cuanto más se demore la conformación de la fuerza política que incluya a millones tras una propuesta de intransigentes transformaciones raigales.
En el ocaso irreversible del período Néstor Kirchner-Cristina Fernández el país afronta un penoso cuadro, resultante obligado de su accionar, razón por la cual el denominado kirchnerismo no tiene ni puede tener continuidad en ningún sentido. Pero esta afirmación es incompleta sin afirmar de inmediato que la oposición burguesa es peor aún. No por acaso todas sus facciones partíciparon del elenco oficialista hasta poco tiempo atrás, o fueron cómplices con actitud acomodaticia.
Frente a este desenlace del período abierto en 2002, desde las filas de los de abajo, desde las víctimas del saqueo ininterrupido, no existe la menor capacidad para obrar como alternativa en lo inmediato.
Hablar claro no trae adhesiones en este período histórico de reflujo en la lucha de clases en todo el mundo y de inédita corrupción política en Argentina. Pero continuar en la mentira o el silencio será más costoso aún. En primer lugar para trabajadores, estudiantes, chacareros y cuentapropistas. Pero también para quienes pretenden actuar en este escenario con sana intención y genuina voluntad de transformación.
A siete meses de las Paso y once de las presidenciales, un pantallazo muestra la magnitud del derrumbe político nacional.
La innoble agonía del régimen lleva a primer plano una lucha interburguesa en torno a la corrupción, de la que todos han sido partícipes. Como parte de una maniobra para desviar otra vez a las masas, una vertiente del progresismo acaba de expresar la idea clave de su devenir: «si ganan Massa o Scioli Argentina será Colombia», razón por la cual convoca al bloque socialdemócrata Unen a unirse al jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri.
En simultáneo, el G-6 (Grupo de los 6, representación de la totalidad del gran capital local y transnacional), invitó con tono de exigencia a los dos candidatos definidos como «oposición», Mauricio Macri y Sergio Massa, a participar conjuntamente en las presidenciales del año próximo.
Otra rama del árbol seco denominado progresismo, se sumó sin demora al pedido y desde Unen exigió que esa coalición participara en las Paso junto con el Pro y el Frente Renovador, aparatos vacíos edificados a fuerza de millones por Macri y Massa.
Pocos antecedentes bastan para caracterizar a estos dos personajes, hoy presentados, junto con el gobernador de Buenos Aires Daniel Scioli, como los tres nombres entre los cuales se dirimirá la futura presidencia.
Massa fue desenmascarado por Wikileaks como confidente de la embajada estadounidense mientras era jefe de gabinete. Según los cables enviado a su gobierno por la embajadora, poco después de dejar el cargó calificó a Néstor Kirchner ante sus controladores como “psicópata” y sostuvo que su jefe “no es un genio depravado, sólo es un perverso”.
Si tal caracterización es hasta el momento la única prueba escrita asequible para valorar el talento de quien luego sería intendente de Tigre y más tarde abriría una grieta insalvable en el aparato oficial, no vale lo mismo para estimar su conducta individual y política: denunciar de tal manera ante un representante imperial al presidente al que servía es mucho más que un acto de artera cobardía. Es prueba de pertenencia a la rancia estirpe de los comisionistas del imperialismo, encabezada por Julio Argentino Roca (hijo), quien en 1933 propuso que Argentina fuese un diamante más en la corona británica.
Por su lado Macri es el único alto funcionario que ha invitado y recibido varias veces a Álvaro Uribe. Y lo ha hecho porque integra con él una estructura internacional de explícito corte fascista, encabezada y financiada a través de José Aznar. Uribe, jefe de los paramilitares y representante político del narcotráfico colombiano; Aznar, títere de Estados Unidos que además de llevar a España a las guerras de la OTAN hundió a su país en el marasmo, donde ahora padecen 5 millones de desocupados y otros 40 millones de españoles despertados a los golpes del ensueño socialdemócrata.
A Scioli puede describírselo más simplemente: connotado motonauta en los 80, menemista en los 90, para-aliancista luego, duhaldista tras el colapso de 2001 y kirchnerista a partir de 2003, exhibe una carencia absoluta de ideas políticas, encubierta con discursos vacíos de todo contenido, elaborados por publicistas de renombre internacional: antes un cotizado brasileño, ahora un estadounidense, más caro aún. Además cuenta con un promotor de peso: el Papa, que en función de su antigua militancia en la derecha peronista encuentra en Scioli la vía de defensa del sistema y del Partido Justicialista.
Así las cosas, para evitar que Argentina “se convierta en Colombia”, la totalidad del arco progresista propone aliarse con Macri o Massa, o con ambos a la vez. Ésa es la estrategia de quienes se proclaman defensores de la República contra la tarea de demolición y corrupción institucional completado por el actual gobierno, cuyo desempeño hace que, al cabo de 12 años, las opciones electorales para 31 millones de ciudadanos sean Scioli, Macri y Massa. Nada resume mejor que semejante oferta electoral el contenido de este paréntesis malhadado en la historia argentina.
Ante el riesgo cierto de infinidad de juicios y muy probables condenas por corrupción el gobierno busca su propia salvación en Scioli. En cambio para los bravos progresistas y demócratas de la burguesía argentina la defensa de la República consiste en someterse a un portavoz del Departamento de Estado, a la ultraderecha internacional, o a una inefable combinación de ambos.
Por extraño que parezca, en esta coyuntura, mientras el país se deshace, la economía –local e internacional- cae como misil sobre los trabajadores, sectores definidos como revolucionarios optan por juntar migajas de la mesa electoral servida por el capital: su gran objetivo es alcanzar el 4% de los votos y lograr alguna banca legislativa más.
Propuestas dispersas para enarbolar el propósito de aunar grandes masas tras un programa antimperialista y anticapitalista, de democracia socialista, carecen por el momento de entidad suficiente para llegar a las mayorías.
No obstante, hay que repetir lo afirmado en las primeras líneas: Argentina no seguirá el mentiroso camino trazado por los representantes del capital ni tampoco el de variantes reformistas que, con lenguaje ultrarrevolucionario recaen en el electoralismo, vicio que transforma la obvia necesidad de participación electoral en estrategia de incorporación al sistema.
Mientras tanto el capital desenvuelve su propio plan. Sea cual sea el gobierno que viene, por una u otra vía, durante la campaña electoral o luego de la elección, las formaciones burguesas confluirán en una coalición para enfrentar a los trabajadores y las clases medias pauperizadas del campo y la ciudad. Saben que solos no pueden. Deberían saber además que ningún presidente gobernará establemente ni podrá sentar las bases para sacar al país del abismo, tanto más cuanto todo esto se inscribe en una coyuntura de agravamiento de la crisis estructural e irreversible del capitalismo mundial.
Resumen de un catastrófico saldo económico
Aunque no es propósito de esta nota analizar la realidad económica nacional, resulta imprescindible hacer un sumarísimo esbozo. Baste decir que 2014 dejará una inflación cercana al 40%, aunque para la canasta alimentaria supera los 50 puntos. Eso es tanto más grave porque ocurre cuando la economía lleva 18 meses de recesión, precedidos por más de un año de estancamiento. El propio Indec –convertido en una fábrica de absurdas mentiras- reconoce que la industria lleva cinco trimestres en caída. La deuda reaparece para mostrar la triple estafa del llamado “desendeudamiento”: porque Argentina tenía en 2003 200 mil millones de dólares de deuda y se anunció una quita teórica del 65%; porque la propia presidente se jacta de haber pagado 190 mil millones -en realidad, más de 220 mil millones- pero a la fecha debemos más de 230 mil millones; y porque bien medido y en dólares reales el peso de la deuda supera el 60% del PIB, en lugar del 10 que desvergonzados funcionarios proclaman. Imposible presentar cifras exactas: uno de los recursos para gobernar en estos años ha sido falsear escandalosamente todas las estadísticas, por lo cual nuestras afirmaciones tienen un carácter indicativo general.
No es todo. En su fase final, en una coyuntura de recesión y ajuste clásico (con medidas idénticas a las impuestas por el ministro de la dictadura Alfredo Martínez de Hoz y por Domingo Cavallo, el adalid de Carlos Menem), el gobierno avanza con la ley de Hidrocarburos en un plan de entrega de riquezas naturales sin parangón en una historia donde no faltan ejemplos de cipayismo descarado. Ya había hecho lo mismo con la minería. Ahora completa la cesión de las telecomunicaciones a las transnacionales e institucionaliza mediante leyes del Congreso el saqueo de las transnacionales del agronegocio con la soja transgénica. Como prolongación inseparable de tales políticas, reimplanta la Ley de Residencia, mediante la cual la burguesía conservadora enfrentó las luchas sociales a comienzos del siglo XX con la expulsión de los extranjeros, que un siglo más tarde son bolivianos, peruanos, paraguayos y uruguayos.
En tanto, las cifras de pobreza superan el 30% y la indigencia está por sobre el 7%. La desocupación oficial del 7%, bien medida e incluyendo a los benefiarios de subsidios, a quienes se computa como empleados, es en realidad superior al 18%. El trabajo informal ronda el 45% y el salario promedio, según el Indec, es de $5000 (menos de 400 dólares al cambio real). La educación –sobre todo secundaria y universitaria- cae en imparable tirabuzón, con deserción rampante en la secundaria: “alrededor de 750.000 chicos de entre 6 y 17 años están fuera del sistemas escolar y hay casi 4.000.000 de adultos que no terminaron la escuela primaria y su nivel educativo es deficiente” revela un informe del Observatorio de la Deuda Social, según el el cual “el 19% de los adolescentes en los primeros años del nivel medio y el 41% en los últimos años no asisten a la escuela o están atrasados respecto de su edad”. Los hospitales públicos, sin excepción en todo el país, están en colapso declarado. Hay un déficit de vivienda de alrededor de cuatro millones de casas y las villas miserias aumentaron en Buenos Aires un 60% en la última década y en porcentajes similares o aun superiores en otros grandes centros urbanos como Rosario y Córdoba. El consumo de droga ha crecido en línea vertical y el narcotráfico no sólo se ha extendido a la totalidad del país, sino que ha avanzado en dimensiones inauditas en la colonización de los aparatos políticos de la burguesía a todo nivel.
Nadie pronostica una recuperación económica significativa para 2015. El conjunto de los economistas del capital sostiene que la recesión estará en torno del 3% en 2014 y ni los más conspicuos oficialistas aseguran que esa caída pueda revertir el año próximo. Acicateada por la violenta espiral de pobreza, por el accionar de narcotraficantes y, sobre todo, por ausencia de organismos capaces de representar las necesidades de las masas en la lucha por la distribución de la renta nacional, la criminalidad y la consiguiente inseguridad social alcanza niveles jamás conocidos en el país.
Este panorama económico no tiene, sin embargo, correspondencia alguna con la respuesta social. Con sindicatos insertos en el sistema o directamente conducidos por empresarios en papel de sindicalistas, los trabajadores acompañan la decadencia social, la disgregación nacional y la corrupción institucional sin apenas reclamar por algo más -si acaso lo hacen- que un aumento salarial. La idea de que se sale de tal situación “recuperando sindicatos” con un esforzado plan de acción economicista, promoviendo huelgas generales comandadas por el enemigo, como catapulta para obtener alguna banca parlamentaria, es del más puro idealismo. Y quiérase o no, las concepciones idealistas van en sentido contrario a las necesidades históricas del proletariado. Sin organización política propia como condición primera, sin programa de acción unificadora, sin estrategia revolucionaria, incluso los más nobles esfuerzos de activistas clasistas están destinados al fracaso.
Preparan una nueva estafa
Como queda dicho, por una u otra vía el capital tiende a gobernar mediante un bloque burgués de “unidad nacional”. Utiliza los aspectos más irritantes y degradados del denominado kirchnerismo como excusa para preparar una ofensiva contra las masas a fin de aplicar, de manera consecuente y hasta su última instancia, el plan de ajuste y saneamiento iniciado desde hace dos años por el actual gobierno. Con sus aparatos partidarios, sus medios de comunicación y sus instituciones decadentes –en primer lugar la iglesia, las fuerzas armadas y el aparato judicial- los falsos demócratas escandalizados hoy por la rebatiña kirchnerista son la causa de la corrupción que asuela al país y el mayor ejemplo de sumisa entrega al imperialismo. La mejor prueba salta a la vista: si los partidos burgueses no fueran lo que son, Argentina no hubiera tenido jamás gobiernos como los sufridos desde 1989, catálogo de un bestiario trágico y a la vez desopilante. La vertiginosa decadencia en que está atrapado el país resulta de la crisis estructural del sistema y la consiguiente corrupción intrínseca de los partidos burgueses, con la Unión Cívica Radical y el Partido Justicialista a la vanguardia.
Por eso el fin del actual régimen sólo puede desembocar a corto plazo en algo peor. Ninguno de los candidatos presidenciales y los aparatos que los siguen tienen el más mínimo propósito de soberanía nacional y redención social. No tienen un proyecto de país sino un plan de negocios.
Ahora condenan al kirchnerismo y todo indica que, para obtener un respaldo social que no tienen ni pueden tener, está en marcha una parodia justiciera. Pretenden manipular el rechazo masivo a la corrupción y aparecen condenándola; ellos, la fuente misma de la corrupción que corroe al país desde hace décadas.
Un ejército de periodistas acompaña a los hipócritas denunciantes de la corrupción como causa de nuestros problemas. Reproducen lo que otros hicieron en la década de 1990. Anhelan repetir el éxito en fama y fortuna obtenido por aquéllos, quienes conquistaron además el espacio para ocupar lugares redituables en este gobierno. Alcanzado su objetivo, este género de periodistas olvidan denuncias de antaño y encubren la desaforada corrupción actual. Son un componente adicional para la vertiginosa desagregación moral de la sociedad. No puede sorprender entonces que actuales justicieros sueñen con la misma suerte profesional y antepongan esa ilusión a la realidad y las necesidades del país.
No tendrán la misma fortuna de sus predecesores. La bonanza de estos años no se repetirá. Incluso si la burguesía de recambio logra aplicar su proyecto y lleva a la cárcel a varios de los corruptos con mando actual, cuando recupere las palancas del poder político se lanzará a una desenfrenada carrera por recuperar espacios en la lucha interburguesa mientras aplica las medidas requeridas por los gravísimos desequilibrios macroeconómicos y las tensiones acumuladas en todos los planos de la economía y las relaciones sociales. Para hacerlo pisoteará aún más las instituciones republicano-burguesas y acelerará la desagregación nacional.
En esa dinámica el kirchnerismo completará su disgregación y desaparecerá del panorama político nacional, aunque muchos de sus componentes se sumarán a la resistencia. En ese punto habrá que distinguir entre los sempiternos reciclados, empeñados exclusivamente en la continuidad de sus prebendas, y quienes por diferentes razones optaron equivocadamente o fueron arrastrados por esta marejada.
Repetimos: ya está en marcha la maniobra mentirosa de la supuesta “unión nacional”, en torno a lo que alegremente llaman ahora “políticas de Estado” y al calor de una cruzada justiciera que exhibirá el árbol putrefacto del régimen actual para ocultarle a la sociedad el bosque plagado de alimañas del sistema capitalista.
Para aplicar esta táctica los cerebros del plan han trazado una línea de acción que supone recorrer la distancia que faltaba en nuestra decadencia nacional. Ahora las estrellas de la política son… los intendentes.
A las innumerables torturas a las que somos sometidos los ciudadanos en la vida cotidiana, se le ha sumado la repetición ad nauseam de entrevistas radiales y televisivas a personajes que tienen el supuesto mérito de no haber pensado jamás en algo más amplio que negocios propios en el ámbito de un municipio. Estos individuos repiten vaguedades redactadas por asesores y abundan en gestos que supuestamente les abrirán el camino a la popularidad. En el colmo insuperable de la degradación, se promocionan invertebrados mediante alguna acompañante de lujo y a través de programas de televisión que cualquier gobierno responsable clausuraría sin vacilar. No falta quien cuente incluso con acompañantes de lujo de otra jerarquía, por ejemplo el papa Francisco. Hay algo de justicia en el fondo de esta pesadilla política: todos ellos están a la altura de los tres candidatos a presidente entre los cuales la burguesía escogerá su muñeco, al costo de cien millones de dólares para la campaña de cada uno.
En este relevo de emergencia los más informados explican que es necesario un “mani pulite” como en Italia, en paralelo con un “Pacto de la Moncloa”, como en España. En su estolidez, no atinan a pensar un instante en la situación que atraviesan hoy esos dos países, vanguardia del marasmo europeo. No pueden siquiera suponer que manos limpias y pactos sociales están igualmente sujetos a la naturaleza y la situación de la clase que los practica. Y que todo paso progresista de la burguesía está condenado de antemano.
Ignaros intendentes y farsecos candidatos presidenciales constituyen “la clase política” (la sociología al uso ha travestido funcionarios en clase) de repuesto que prepara la burguesía para el próximo período. Nadie puede sospechar que estará en condiciones de gobernar un país quebrado en un mundo en crisis. La degradación extrema de la democracia burguesa alcanzará nuevos límites. En ausencia de fuerza armada militar y con exceso descontrolado de fuerzas policiales, ahora también municipales, la lógica de la crisis tenderá a transformar la fragentación política y la disgregación social en fractura geográfica del país. La “anarquía del año 20”, fórmula por la cual se conoce el período de disgregación nacional entre 1819 y 1823, será un pálido antecedente de lo porvenir. Con el agravante de que aquello ocurrió cuando la burguesía no acababa de tomar forma para afirmarse, en tanto ahora está en su irremediable agonía.
Acción revolucionaria
Ante todo hay que afirmar una verdad sin medias tintas: en este período histórico las clases dominantes llevan la corrupción en su naturaleza; es la palanca principal de su accionar. Han abandonado todo precepto religioso, incluso en sus formas más hipócritas, y desestiman con gesto altanero cualquier alusión a normas morales. El narcotráfico no existiría sin la participación activa y lucrativa de la burguesía en su conjunto. Y con eso está todo dicho.
Ocurre que la ideología dominante es la ideología de la clase dominante. En consecuencia, la clase obrera está también corrompida. No es el motor sino la víctima de esta degradación, pero la comparte. Y un proceso análogo se verifica en el movimiento estudiantil, histórico aliado de vanguardia del proletariado.
La salida de este pantanal será a través de una recomposición en diferentes planos: de la clase obrera como tal; de la fuerza política que unifique socialmente a los trabajadores y sus aliados; del pensamiento revolucionario científico.
No está garantizado un desenlace positivo. No se desarrollará como proceso consecutivo, sino en un movimiento entrelazado y simultáneo de diferentes momentos, en los que preponderará la tarea en uno u otro frente.
No puede haber recomposición política de una clase obrera moral y políticamente corrompida al punto de aceptar la actual dirigencia sindical o estar dispuesta a votar a personajes como Menem y Fernández por razones economicistas, para colmo malinterpretadas al punto de practicar suicidio económico. El paso previo, necesariamente al calor de un combate desigual, es la conciencia. Pero la comprensión colectiva de una razón histórica no proviene de la asunción teórica, sino de la praxis impulsada por el imperativo de la crisis.
No puede esperarse que el proletariado asuma una conciencia para sí a partir de las luchas económicas (o incluso políticas, en el contexto actual). Tampoco de cursos de marxismo. Es preciso una vanguardia armada con la teoría científica de la revolución social y con capacidad de intervención en la lucha social, para lo cual deberá ensamblar con el conjunto activo en el marco de un frente único. Sólo en ese arduo camino, en un marco de extrema heterogeneidad y en combate franco con socialdemócratas y socialcristianos, se avanzará en la conciencia de clase, a partir de la cual será posible construir nuevas organizaciones sindicales y políticas.
Ninguna organización, ningún sector de la clase obrera o las juventudes, cuenta hoy con las capacidades para encabezar esa tarea. Hay activistas u organizaciones militantes desarrollados en una u otra área. Pero sin la interpenetración de capacidades parciales y dispersas, eventuales ventajas tienden a convertirse en lo contrario, aislando contingentes militantes sea del contacto con los trabajadores y sus aliados potenciales, sea de la teoría revolucionaria, sea de la lucha política en el terreno impuesto por el enemigo. Sólo una instancia unificadora –o varias, a diferentes niveles- puede instaurar una dinámica de interacción virtuosa de los factores positivos y afrontar la lucha contra sus costados negativos.
No habrá esfuerzo exagerado para sobreponerse a esa fragmentación inhabilitante, inexorablemente destructiva. Las nociones de frente único de clase y frente único antimperialista serán claves permanentes durante el período de recomposición, necesariamente difícil y probablemente prolongado, aunque en modo alguno se debe descartar la posibilidad de bruscos saltos, que pongan a la vanguardia ante situaciones nuevas sin que la acumulación previa de capacidades se haya dado en niveles suficientes, obligando a la militancia a esfuerzos excepcionales.
Tampoco habrá tregua: la crisis capitalista sólo podrá agravarse y lo mismo vale para la degradación de la democracia burguesa. Una de las grandes victorias del capital en el último período es haber impuesto en el inconsciente colectivo –y en prácticamente toda la militancia- la idea de que el actual régimen de libertades y garantías es consistente y perdurable más allá de los conflictos sociales. No es así.
Respuesta a la fragmentación
Así como la ideología dominante es la ideología de la clase dominante, en condiciones de omisión política del proletariado la fragmentación de los de arriba se replica en la división de los de abajo. La división no ya de la clase trabajadora y sus aliados sino de sus expresiones activas y de vanguardia es un factor fundamental de la coyuntura histórica nacional.
Desde que el Congreso de Trabajadores Argentinos abandonó su proyecto original para pasar a denominarse Central de Trabajadores Argentinos, se perdió la posibilidad de afirmar un punto de unión a escala nacional con un programa de clase, aún con todas las flaquezas que anunciaban los textos de Burzaco y Rosario. A la vuelta de estos años, la CTA se dividió y quedaron formalizadas dos “centrales” (si la palabra central tiene algún sentido es obvio que ninguna de las dos lo es). Pero eso no es lo más grave. Cada bloque está subdividio al infinito y, peor aún, sin una fuerza hegemónica real en ninguna de las dos. Este proceso negativo se completó con la conformación de un partido político verticalmente manipulado. Un pequeño núcleo dirigente que cambió la naturaleza del Congreso de Trabajadores para adosarse al Frepaso y luego integrarse a la Alianza, dividido ahora con toda lógica entre quienes siguen el camino del Frepaso desde las filas del oficialismo y quienes lo hacen tratando de formar un aparato político con el patrocinio de un sector de la iglesia, intenta vanamente capitalizar años de lucha político-sindical de un activo que creyó en el CTA primero y la CTA después.
La deriva destructiva del/la CTA coadyuvó y a la vez resultó del creciente e ininterrumpido repliegue del movimiento obrero –un fenómeno de alcance mundial- lo cual, sumado a lo anterior, alentó la fragmentación como nunca antes en las filas revolucionarias marxistas, dando lugar a todo tipo agrupamientos, con un único punto en común: su impotencia. En este terreno la historia profunda del movimiento obrero comenzó su reaparición en la superficie por su aspecto más negativo: el anarcosindicalismo y las expresiones políticas anárquicas, que no asumen tal condición y se manifiestan a través del rechazo a la noción de partido revolucionario, enmascarado en una exaltación del espontaneísmo, a menudo desnaturalizando el significado de los movimientos sociales.
Mientras tanto el elenco gobernante completaba su giro a derecha y dejaba como única contraparte visible al nuevo electoralismo infantoizquierdista que, con ayuda adicional y artera manipulación de medios masivos, ganó espacio considerable en el activo sindical más combativo.
Un rasgo particular de este último fenómeno es su choque frontal –casi fanático y por completo irracional- con los procesos revolucionarios latinoamericanos, a los que no les critica falencias y debilidades sino que los califica como contrarrevolucionarios y agentes del imperialismo. Esto último, desde luego, bloquea toda posibilidad de frente único, lo cual resta un número significativo de bravos activistas a la lucha que se avecina.
Desde que el Congreso de Trabajadores fue abortado, un agrupamiento de revolucionarios marxistas exploró todas las posibilidades de unidad social y política de los trabajadores. Vehiculizados mediante el períodico Eslabón y un órgano de frente único, El Espejo, fueron convocadas principalmente dos instancias: un Congreso del Pueblo (2007) y una estructura no tradicional a la que tentativamente se denominó Organización Federal para la Revolución Argentina (2009). En ambos casos se buscaba dar respuesta práctica a la dinámica de fragmentación de la clase y sus vanguardias.
Innecesario decir que no se logró el objetivo. La tarea, por tanto, sigue planteada. Sea cual sea el o los nombres que adopten los esfuerzos que con certeza se multiplicarán a partir de 2015, deberán partir de la realidad profunda de fragmentación y desigualdad extrema en los niveles de conciencia y organización de los trabajadores y sus vanguardias.
La militancia marxista que no ceja en el propósito de construir un partido revolucionario debe perseverar en esa tarea estratégica, pero sin desconocer ni negarse a toda posibilidad –también de proyección estratégica- que contribuya a la unidad social y política de las grandes mayorías. Se trata de dos aspectos de un mismo fenómeno, que se realizará de manera combinada o arrastrará a la derrota conjunta de vanguardia y masa.
En dependencia del desenlace coyuntural de un período relativamente breve que se inicia a fines de 2014, Argentina será un factor positivo o negativo en el retroceso dispar del fenómeno de convergencia latinoamericana, el cual sólo podrá revertirse sobre la base de una perspectiva anticapitalista. Cada militante tiene esa responsabilidad sobre sus hombros.
17 de noviembre de 2014
Post Scriptum:
Este texto fue redactado en la fecha señalada, en el curso de un largo viaje. Razones diversas impidieron completar y corregir los numerosos detalles que requerían la ayuda de un archivo. En los 20 días transcurridos, no ha ocurrido nada que cambie la perspectiva aquí descripta, aunque es necesario señalar algunos detalles eventualmente muy importantes para acelerarla:
– se agudizó abruptamente la confrontación USA-Rusia, sobre todo con eje en Ucrania;
– nuevas estadísticas reconfirmaron la retracción de la economía mundial en todos sus sectores;
– Israel bombardeó suburbios de Damasco, en una objetiva operación de pinzas con el cerco de la Otan sobre Ucrania;
– cientos de miles de jóvenes se movilizaron en Estados Unidos y en México, anunciando una fase de radicalización en ambos países;
– socialdemocracia y socialcristianismo operaron sobre los gobiernos de Unasur para intentar aislar al bloque del Alba;
– se acentuó la guerra económica en Venezuela a la vez que se multiplicaban los indicios de una nueva intentona violenta contra el gobierno de la Revolución Bolivariana;
– el reelecto gobierno de Brasil designó como ministro a un publico representante del capital financiero internacional;
– el sector de Unen que proponía la alianza con Macri dio el paso y fracturó ese frente, mientras otro flanco del mismo hizo pública su aproximación a Massa y el tercero, minúsculo, quedó boyando en el vacío;
– se lanzó una ofensiva judicial en toda la línea contra la Presidente y varios de los suyos, basada en inocultables hechos de corrupción desmesurada, que ahora parecen ser el primer paso en un procesamiento –hay pruebas irrefutables- que llevaría al agravamiento extremo de la crisis política, sin excluir la dimisión anticipada;
– en un alarde de jesuitismo el papa lanzó un llamado, con enorme despliegue de prensa internacional y local, advirtiendo que sería muy negativo que en Argentina se interrumpiera el proceso institucional, pese a sus inocultables lazos con el juez que lleva a cabo la investigación…
No caben dos interpretaciones para esta sucesión de acontecimientos.
7 de diciembre de 2014